Capítulo 24-Conquístame si puedes

Capítulo 24

—¿Preparado para el baile? — la voz burlona de Thorn le hizo suspirar.
De echo, no sabía qué contestar. No estaba preparado y, tan vez, no lo estaría en la vida. Hacía años que no se enfrentaba a tanta gente a la vez. Se había vuelto esquivo y pocos eran los que lo habían visto en los últimos años.
—No.
—Tendrás que escoltar a Lisel, todos van a querer estar con ella.
Eso era cierto y el motivo principal por el que asistía. Todos conocían la historia de la forastera invocada para el príncipe. Deseaban conocerla y, muchos, poseerla.
Cuervos de reinos lejanos habían volado largas travesías procedentes de reyes que buscaban el mismo milagro. Obviamente, la reina Hellen se había negado en rotundo, suficiente pesar cargaban sus hombros por la vida de Lisel.
—El otro día os interrumpí en lo mejor.
Aidan miró a su hermano y negó con la cabeza.
—No puedo enamorarme de ella.
—¿Y porqué no? —contestó totalmente incrédulo.
La respuesta era simple y la había escuchado de sus propios labios cuando estaba en forma de dragón. No cambiaba la forma, era lo que debía hacer. El trono pasaría a Thorn y el seguiría siendo la bestia hasta que el mundo se acabara.
—Por que se marchará.
—Pues que no lo haga. Sois el futuro rey, ordenárselo.
Entonces, el perplejo fue él mismo. Detuvo la marcha por los pasillos del castillo para encarar a su hermano menor.
—Creía que teníais en alta estima a la muchacha.
—Y se la tengo. Así no se iría.
Thorn era simple, si algo le gustaba se lo quedaba. Pero eso era un acto vil y egoísta. Estaba convencido que no pondría en esa tesitura a Lisel.
—A veces amar no conlleva estar con esa persona. A veces amar conlleva dejar ir.
Puaj. Eres tan profundo a veces que me das asco, hermano.
Sí, lo era. No podía condenar a una mujer a permanecer a su lado alejada de todo y de todos cuanto amaba para estar ante una bestia.
Ambos hermanos hicieron una tregua silenciosa, ninguno de los dos mencionaba más el tema y ambos disfrutaban de la fiesta dentro de lo posible. Para Thorn era sencillo.
—¿Le has pedido que te acompañe?
Pero Thorn no duraba demasiado tiempo callado, lástima.
—No, irá sola.
Entonces lo vio asentir y no replicar nada, algo sorprende tratándose de su querido hermano. Seguramente algo tramaría y esperaba que él no formara parte de su plan.
Bajaron las escaleras que les separaban de la gran sala del baile y el ambiente cambió. Decenas de personas entraban en el castillo, todas luciendo sus mejores galas. Había peinados de todo tipo, hasta alguno estrambótico que provocó que Thorn riera. Todos venían a verles.
Y al reparar en la presencia de los príncipes el mundo se detuvo. Todos quedaron mirándolos en silencio sepulcral. Su hermano sonrió y saludó pero se dieron cuenta que no le prestaban atención; por supuesto, el foco de atención era él. El príncipe sangriento, la bestia inmunda, el ser cruel y destructivo.
—Pueden continuar. —ordenó suavemente con la voz entrecortada.
No soportaba la presión y la bestia comenzó a picar bajo su piel, trató de sostenerla y cerró los ojos y suspiró.
Algo que los presentes tomaron como un aviso y se apresuraron a seguir con la vida normal.
Y antes de poder continuar vieron pasar a Eirtal, era el mejor amigo de Thorn. Comandante de la guardia real. Era extraño verlo vestido tan arreglado a pesar de la gran y pesada espada que portaba anudada a la cintura.
—¡Ah no! Con mi hermana no. —profesó Thorn.
—¿Qué ocurre?
Pero pronto lo supo cuando vio a Naylea tras lo pasos del joven tratando de disimular. Ambos se miraban de soslayo, como si no fueran cómplices, como sino tuvieran pensado ir juntos.
—¿Te apetece revivir viejos tiempos? —preguntó sonriendo Aidan.
Thorn lo miró perplejo y sonrió.
—Bienvenido querido hermano.

***

Naylea estaba perpleja, Eirtal había venido a sus aposentos a buscarla. Llevaba suspirando por el joven unos pocos meses pero no esperaba que él se hubiera fijado en ella y mucho menos siendo un subordinado de Thorn.
Y ahí estaba, con una rodilla tocando el suelo y suplicando ser su acompañante en el gran baile. Ella tenía el corazón a mil, sintiendo que se le escaparía del pecho si se descuidaba.
—Sería un gran honor para mí, princesa.
Para ella también pero tenían alguna que otra dificultad.
—No podemos, mi hermano Thorn…
No la dejaría, la encerraría en la torre más alta del castillo y tiraría la llave para mantenerla virgen y pura el resto de sus días.
—He pensado en ello, podemos entrar a diferente hora y por separado. Y cuando comiencen los bailes os pediré que me acompañéis. La gente cambia de pareja gracias a la música y tienen poco en cuenta quien baila con quien. Además —se sonrojó— sois la princesa, estoy seguro que tenéis derecho a disfrutar un poco.
Ella también lo pensaba y, aunque era una locura, no tenía mejor opción. Tres hermanos mayores y dos padres sobreprotectores con ella lo provocaban. Necesitaba ser libre y disfrutar una noche. Después, su vida tornaría a la normalidad.
—De acuerdo, acepto.
—Gracias señora.
Estaba eufórica pero debía ser cauta o sus propios nervios lo tirarían todo por la borda.
—Bajaré primero y tras unos segundos de cortesía podéis entrar. —le indicó Eital y ella sonrió y asintió.

***

Estaba en la gran sala, sí, y a su lado Eirtal. Había sido relativamente fácil, ambos habían entrado y habían fingido verse y entablar una cordial conversación. Tanto su madre como sus padres lo habían visto y lo habían permitido. No era extraño hablar con un miembro de la guardia real.
Disfrutaba de la compañía del joven, sabía que su familia estaba buscándole esposa acorde a su estatus social. Lástima de convencionalismos, ella bien podía ser una esposa digna para aquel hombre.
—¿Disfrutáis?
—Sí, el salón está hermoso y todo el mundo se ve feliz.
Eirtal la miró a los ojos y Naylea sintió que iba a desmayarse allí mismo.
—Sois la más hermosa del reino.
La princesa quedó congelada, perpleja ante sus palabras y poco a poco comenzó a ruborizarse hasta tomar aire lentamente. Necesitaba mantener el control, jamás un hombre se había acercado a ella y sentía que iba a desfallecer allí mismo.
—Perdonad mi atrevimiento, no debería haberlo dicho.
—Gracias Eirtal, de verdad.
Eso le provocó una sonrisa resplandeciente como el sol. Pero duró poco, Thorn entró en el campo de visión del soldado y optó por una pose rígida y seria.
—¿Qué ocurre? —preguntó nerviosa Naylea.
“¿Habré hecho algo malo?” —pensó.
—Vuestro hermano ha hecho acto de presencia.
Buscó con la mirada hasta toparse con un Thorn jovial hablando con dos jovencísimas doncellas.
—No os preocupéis, está bien entretenido.
—Aún así, es inevitable estar algo nervioso.
Lo comprendía completamente, estar ante una princesa y su hermano protector debía poner nervioso.
—¿Queréis tomar algo? Estoy sedienta.
Eirtal hizo una pequeña reverencia nervioso.
—Por supuesto, que modales tengo. Os traeré algo de beber. Aguardarme unos segundos.
“Toda una vida si hacía falta.” —pensó enloquecida de un amor joven y dulce. 

***

Eirteal sirvió una copa de champán y otra para la princesa Naylea. Tomó la suya en los labios y se la bebió entera. Necesitaba calmar los nervios, ya no era un niño pequeño y debía comenzar a tomar el control de sus propios actos.
—¿Sediento? —la voz de Thorn provocó que dejara caer la copa que iba destinada a su hermana y manchara la mesa.
Comenzó a limpiar hasta que una doncella llegó y comenzó a limpiarlo.
—Yo me encargo, mi señor.
—Sí Eirtal, ella se encarga.
La voz del príncipe la conocía bien y estaba lejos de ser un saludo cordial y normal. Sintió que había cavado su propio foso y Thorn traía la pala para acabar de taparlo.
—Mi príncipe. Una noche espléndida. La reina Hellen ha hecho un trabajo increíble. —comentó tartamudeando.
Se sintió estúpido ante su mejor amigo pero sabía que se conocían tan bien que sabía que estaba haciendo ese día.
—Tranquilo amigo. Estoy seguro que estáis nervioso por la cantidad de doncellas hermosas que se encuentran en la estancia.
Sí, su amigo le había pillado de lleno.
Asintió y Thorn pasó su brazo derecho sobre sus hombros y lo obligó a caminar en dirección contraria a Naylea. Más bien hacia un lateral oscuro y lleno de columnas de la sala.
—Y de todas las doncellas hermosas del reino vuestros ojos han decidido posarse en mi tierna hermana.
—No la he tocado, Thorn. No la deshonraría. Es una muchacha hermosa y creo que podría ser un buen esposo para ella.
De haber tenido una botella de champán a mano se la hubiera bebido de un trago y sin respirar. Aquel “gran amigo” iba a cavar un foso grande o, tal vez, dejaría que los perros se lo comieran.
—Lo es. Es una muchacha hermosa. Pero también mi dulce y joven hermana. —Thorn lo apretó a su pecho y sintió que iba a desmayarse.
—Yo no tendría problema en que Naylea y vos seáis marido y mujer. De verdad, amigo. No conozco hombre más honorable en todo el reino.
Thorn se mofaba de él, eso o había enloquecido para decir tales palabras.
—Gracias, sois muy amable. —dijo nervioso.
—Sin embargo, existe un diminuto “pero”.
El príncipe lo atrajo hacia la oscuridad que proporcionaba la parte trasera de la columna y dejó que su espalda chocara contra la fría piedra.
—No os comprendo. —dijo Eirtal.
—Sois un gran amigo, de la infancia pero el pero es que mi hermana es mi hermana. No me importaría que yacierais con otra dama del reino pero Naylea no se toca.
—Os juro que no la deshonraré en absoluto.
—Más te vale muchacho. —la voz de Aidan provocó que diera un respingo y reprimiera un grito.
De la oscuridad surgieron unos ojos azules encendidos y un príncipe semitransformado en bestia que lo encaró directamente. Eirtal tomó aire repetidamente de forma que comenzó a marearse. Thorn lo tomó por un hombro y lo balanceó un poco.
—Respirad tranquilo amigo.
—Yo, señor Aidan… no la he tocado. —explicó el pobre joven muerto de miedo, ignorando totalmente a Thorn.
—Lo sé.— contestó él y de su boca comenzó a surgir humo, algo que provocó que el pobre muchacho gimiera de terror.
—Y si te acercas a ella con la intención de dañarla acabarás en mis fauces. Hazla llorar una única vez y no verás jamás la luz del sol. ¿Me estoy explicando?
Eirtal asintió nerviosamente.
—Completamente, no os defraudaré.
—Bien. —el humo se hizo más intenso. —Ahora id con mi hermana y fingir normalidad. Ella desea una velada tranquila y divertirse a vuestro lado. Yo os dejo ir a cambio de lo prometido.
—Por supuesto, mi señor. Quiero decir, mis señores. No, no… no la haré llorar y no la tocaré ofensivamente.
Thorn lo soltó y fue como el pistoletazo de salir para que el pobre Eirtal saliera de allí dando grandes zancadas. Su hermano golpeó su hombro al mismo tiempo que arrancaba a reír y Aidan se tornaba en su forma humana.
—¿Le has visto la cara? Ese truco del humo ha sido fabuloso, casi consigues que me mee encima de miedo.
Aidan sonrió al mismo tiempo que veía al pobre muchacho llegar hasta una nerviosa Naylea.
—Si le hace daño lo mataré yo mismo.

—Yo te lo sirvo en bandeja. —sentenció Thorn.


Saga Hostal Dreamers - Género Paranomal


 Orden de lectura ➽ 1º Navidad y lo que surja.



¿Qué ocurre cuando una bruja decide llevar a su hermana “no bruja” a un hostal repleto de seres mágicos? 

Que casi acabe siendo atropellada por un cambiante Tigre, que la quieran devorar los Coyotes y que no deje de querer asesinar a la embustera de su hermana, bruja sí. 

Así es Iby, una humana nacida en una familia de brujos que odia la Navidad y es llevada, a traición, a pasar las Navidades a un hostal bastante especial. 

Allí conocerá a Evan, un cambiante Tigre capaz de hacer vibrar hasta a la más dura de las mujeres. 

¿Acabará bien? ¿O iremos a un entierro? Quédate y descubre que estas Navidades pueden ser diferentes.

➤ Editorial: Autopublicación
➤ ISBN: 9781519494375
➤ Fecha de publicación: Noviembre 2015
➤ Páginas: 118

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 Orden de lectura ➽ 2º Se busca duende a tiempo parcial.



Para Kya las últimas navidades fueron un desastre, por poco muere a manos de su amante Tom en el Hostal Dreamers. 

Pues este año no parece mejor, su exmarido ha hecho público su divorcio a los medios y las cámaras la siguen a donde quiera que vaya. ¡Ojalá la Navidad nunca hubiera existido! 

Y lo que parecía un deseo simple se convirtió en el peor de sus pesadillas, su hermana Iby nació en Navidad y ya no existía. 

En el hostal Dreamers nadie la recuerda y Evan está con otras mujeres. Suerte que el único que cree en ella es Matt, un ardiente y peligroso Cambiante Tigre, que la hace vibrar y sentir cosas que jamás antes ha experimentado. 

¿Cómo recuperar la fe en la Navidad? ¿Cómo volver a tener a Iby a su lado? Acompaña a esta bruja en un viaje único en unas Navidades distintas.

➤ Editorial: Autopublicación
➤ ISBN9781522758044
➤ Fecha de publicación: Diciembre 2015
➤ Páginas: 146

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 Orden de lectura ➽ 3º Todo ocurrió por culpa de Halloween.



Se acerca Halloween al Hostal Dreamers y los alojados allí poco saben lo que el destino les tiene preparado. 
Todo comienza cuando en una patrulla algo consigue noquear a Evan. Para mejorar la situación Iby Andrews vuelve a ser bruja y esta vez no es en el Limbo sino en el mundo real. 

A todo eso se les suma un nuevo e inquietante huésped en el Hostal: Dominick el Devorador de pecados. 

Kya e Iby comienzan a investigar los extraños sucesos que ocurren y se topan con alguien que no deben. 

¿Qué puede ser más terrorífico que vivir en el Hostal Dreamers?

➤ Editorial: Autopublicación
➤ ISBN: 9781539815075
➤ Fecha de publicación: Octubre 2016
➤ Páginas: 166


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 Orden de lectura ➽ 4º Cierra los ojos y pide un deseo.



Aurion Andrews es el mayor brujo de su familia, está cansado de su vida monótona y aburrida hasta que recibe la llamada de su hermana Kya. 

Ella le hace una petición muy especial: hacer un hechizo para que su mejor amiga pase unas Navidades muy calientes y fogosas. Pero no es capaz de hacerlo y un plan se pone en marcha en su mente. 

Mía Ravel lleva demasiado tiempo sin sexo, su amiga Kya está recién casada y odia escuchar sus aventuras nocturnas con su estrenado marido. 

Y, de pronto, abre la puerta y aparece un hombre desnudo con un gran lazo… ahí. Él le dice que viene a poseerla y a desearle felices fiestas. 

La locura es demasiado para soportarlo. ¿Quién es ese hombre? 

Nunca tomarse las uvas habían resultado tan calientes y divertidas.

➤ Editorial: Autopublicación
➤ ASIN: B01MY0SGKH
➤ Fecha de publicación: Diciembre 2016
➤ Páginas: 162

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Próximamente, cara a Navidad de 2017, saldrá un nuevo relato de esta saga.

Saga Negro atardecer - Género Paranormal


 Orden de lectura ➽ 1º Redención





Ainhara sabe que su secreto no puede ser comprendido por nadie. En su sangre hay lo que podría hacer tambalear el mundo tal cual se conoce. Su vida ahora es un completo caos, despojada de todo lo que ama, es atrapada en una espiral de dolor y traición a la que no puede hacer frente, sin saber que Gideon amenaza con hacer vibrar cada una de sus células.

El hombre más poderoso de todos fija sus ojos dorados en ella y sin poder evitarlo, Gideon se convierte en el único aliento que necesita para seguir soportando el dolor de la vida, sin saber que miles de peligros comienzan a rodearla hasta cortarle la respiración.

Déjate seducir por la pasión, la intriga y el misterio del mundo de las sombras. Ellos te guiarán hasta adentrarte en la oscuridad donde te harán arder en pasión y palpitar de terror. 

Ahora comprenderás el porqué de la atracción fatal entre humana y vampiro.

➤ Editorial: Autopublicación
➤ ISBN: 9788461564491
➤ Fecha de publicación: Septiembre 2013
➤ Páginas: 422

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 Orden de lectura ➽ 2º Renacer



Seis meses después de todo el caos, Ainhara está atrapada por sus propios recuerdos. La muerte de Dash y todos los actos acontecidos después le han golpeado con dureza, llenándola de oscuridad. Siente que se está perdiendo en sí misma; pero sabe que pronto él vendrá a por ella. 

Todavía puede escuchar sus palabras firmes y seguras, Gideon no piensa dejarla escapar. Él, el único capaz de hacer tambalear su propio mundo. 

Cuanto más fuerte es la luz más oscura es la sombra. El mundo ya no es el que conoce, todo ha cambiado, sabe que no puede huir pero luchará fervientemente por su libertad y lo más importante: escapar de la sombra que la persigue.


➤ Editorial: Autopublicación
➤ ASIN: B072PZS4KB
➤ Fecha de publicación: Junio 2017
➤ Páginas: 190

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 Orden de lectura ➽ 3º Próximamente 2017

➤ Editorial: Autopublicación
➤ ISBN: ---
➤ Fecha de publicación: Noviembre 2017
➤ Páginas: ---

Conquístame si puedes: Capítulo 23

CAPÍTULO 23

¡Oh cama! ¡Qué ganas tenía de estar en ella! La noche había llegado al reino y era cuando Lisel podía disfrutar de un momento de paz, de hecho se había encargado de que no la molestaran más ya que había echado el cerrojo de la puerta y esperaba que lo entendieran a la primera.
No era capaz de respirar entre tanta gente, era como sentirse enjaulada en un recinto enorme. Todos la miraban, la juzgaban y cuchicheaban a sus espaldas. Cenar era todo un espectáculo que ella prefería no vivir, no se imaginaba rodeada de tantas miradas.
Lisel se ocultaba de todos y cenaba en la cocina, Lotha nunca le había recriminado nada. Le servía y le proporcionaba una conversación banal y agradable.
Logró quitarse el maldito vestido y se metió en unos pantalones y una camisa que Naylea le había robado a Thorn. Era la única manera de sentirse cómoda, estar vestida como quería en los momentos de intimidad.
Un temblor la arrancó de sus pensamientos y la lanzó al suelo golpeando con el trasero. Algo había “aparcado” sobre la torre y no pudo reprimir una sonrisa. Era el dragón, no tenía duda alguna de que se trataba de él. Y necesitaba verle sin que nadie interrumpiera. Necesitaba intimidad con alguien y no ser sorprendida en especial por Thorn.
Con los pies descalzos abrió la ventana y evitó mirar abajo, escaló rápidamente sin importar lo frías que estaban las piedras. Deseaba llegar y tomar unos segundos en paz.
Al llegar él la vio al momento y por sus grandes fosas nasales dejó escapar un poco de humo. Lisel no temió un ataque, acabó de subir por encima del muro y cuando saltó al interior de la torre quedó agachada y sin levantar la cabeza.
—Hola. —sonrió mirándolo de reojo.
Era un ser magnífico, todo él era de un rojo brillante que hacía que se sintiera atraída para admirarlo. Un dragón de verdad, no era como en los libros, no era imaginación sino algo real que podía tocar.
Ante el silencio del animal alzó la cabeza lo más lentamente que supo, trató de no mirar a los ojos, no sabía si eso le ofendería.
—Hacía días que no te veía.
Bueno, en realidad su primer encuentro fue extraño y acabó interrumpiéndolo Thorn… como siempre.
El dragón se sentó y bajó las alas, en el fondo le parecía un gato grande con alas. Era tan hermoso que deseaba poder tocarlo.
—Si te cuento todo lo que me ha pasado estos días seguro que alucinas. —rió nerviosa.
Ahora podía ver esos ojos azules hermosos y ese gran morro lleno de dientes que podían triturarla sin dificultad. Decidió echar lejos aquel pensamiento y seguir con calma.
—¿No serás Aidan?
El dragón dio contestó como cuando un perro inclina la cabeza al oír la voz de su amo, primero a la derecha y luego a la izquierda.
—¿Cómo vas a serlo? Seguro que es imposible. —rió y se pasó las manos por el rostro— Es que el príncipe Aidan se transforma en bestia y como tenéis los ojos azules pensé que… bueno, nada. No me hagas mucho caso.
Un leve gruñido hizo que ella se callara al momento, no quería provocar que se la comiera. ¿Existía alguna manera cordial de hacerse amigo de un dragón?
Caminó un poco hacia él y se sentó en el suelo cuando creyó que era la distancia adecuada. Pero, él dio unos pasos en dirección a ella hasta quedar tan cerca que podía notar el calor interno que aquella bestia desprendía.
—Tengo miedo de que acabes mordiéndome… —se sinceró contemplando la gran garra que tenía cerca del brazo derecho.
El gran morro bajó y quedó a escasos centímetros de su cara provocando que quedara petrificada. Se olvidó de respirar unos segundos hasta que un gruñido la obligó a regresar a la vida. No sabía si desmayarse o hacer lo que realmente deseaba.
—Metidos en faena… —se susurró a sí misma.
Echó la cabeza hacia delante y la frente de Lisel tocó la cabeza de él. El momento fue mágico y se sintió eufórica.
Él miró dentro de ella a través de sus ojos y fue como si pudiera verla por completa, quien era y de donde venía, todo su ser. Su mirada transportaba tanta paz que logró normalizar la respiración y subir ambas manos para abrazar aquel morro tan peligroso. Sus escamas resbalaron entre sus manos y sonrió contenta.
—Eres hermoso.
El dragón bufó provocando que su aliento chocara en su pecho y estómago. No se apartó de él y siguió agarrada a él unos pocos minutos más. Producía la calma que no había tenido desde que había llegado.
Cuando rompió el contacto su cuerpo quedó frío, era tan caliente como el fuego que, seguramente, podía dejar ir.
—Gracias por no comerme.
Él se apretó a su lado y con la gran cola la rodeó. Sorprendentemente no sintió miedo, se acurrucó a una de sus patas y quedó mirando aquel reino de ensueño.
—Este lugar es hermoso… —tras una pausa continuó— Pero me gustarían que comprendieran que no es mi hogar. Todo lo “mío” está tan lejos de aquí, si al menos pudiera saber que están bien sin mi. Decirle a mi madre que la quiero… algo.  
Las montañas eran altas y el pasto se extendía a lo largo de su alcance de vista, eso no existía en su ciudad. Poco campo podían ver como aquel.
—Buscan que me enamore de un hombre que no soporta mi contacto ni dos minutos seguidos. Yo.. yo quisiera conocerle mejor pero no puedo.
Un bufido la despeinó, Lisel miró hacia arriba y él la estaba mirando.
—¿Qué? Sí, quiero irme porque mi familia está lejos pero eso no quita que Aidan sea…
Y el silencio les envolvió. ¿Cómo era?
—No puedo enamorarme de él, si él siente algo por mí tengo que hacer que no llegue a más. No puedo romperle el corazón.
Sí, era lo mejor.
—No es justo, ese hombre ha vivido un infierno siendo quien es. No puedo añadir más carga a su espalda. No puede enamorarse de alguien que puede abandonarlo.
Antes de poder seguir hablando un pequeño copo de nieve tocó uno de sus pies. Dio un respingo y comprobó como comenzaba a nevar. Al principio pequeñas gotas para luego convertirse en grandes copos.
Lisel abrió ambos brazos con las palmas de las manos hacia arriba dejando que sus manos se mojaran con aquellos trozos de hielo.
—¡Está nevando! —exclamó emocionada.
El paisaje era sobrecogedor, tan hermoso iluminado por la luna. Sus prados, sus árboles y sus grandes montañas erguidas orgullosamente en el horizonte. Y todo llenándose de nieve, los copos caían de forma desigual cambiando el paisaje.
Ella era una privilegiada de unas vistas increíbles, mirando caer la nieve sin pensar en nada más. Tal vez todo fuera complicado, tal vez nunca volviera o Aidan nunca volviera a hablarle pero, ahora, no podía dejar de contemplar el paisaje.
El dragón hizo un pequeño ruido que ella no atendió y siguió disfrutando de las vistas acurrucada en aquel cuerpo tan cálido. Notó como él aumentaba la temperatura de su cuerpo y se agarró con ambos brazos a su pata.
Al cabo de unos segundos se dio cuenta que no se estaba mojando, no caía nieve sobre ellos y el suelo estaba limpio. Alzó la vista y comprobó, conmovida como el dragón tenía una ala sobre ella haciendo de paraguas.
—Gracias.

Y juró que le vio sonreír.