Conquístame si puedes: Capítulo 10

octubre 29, 2016 Lighling Tucker 11 Comments

Capítulo 10:

Liam conducía a toda velocidad por la autopista. La dirección de GPS le indicaba que estaba a diez minutos de la casa del capullo que tenía que contestarle muchas preguntas. Su madre lo acompañaba, la notaba nerviosa por su exceso de velocidad.
–Por favor cariño… –le susurró.
–Lo tengo todo controlado.
Llegaron a la calle del forense, el muy pomposo vivía en una casa que parecía una mansión. Tomó a toda velocidad la calle y el coche saltó el bordillo y aparcó en medio del jardín delantero. Apagó el motor y salió de su vehículo.
No podía controlarse, era como si alguien le hubiera puesto el modo automático y no pensaba ni siquiera en lo que estaba a punto de hacer. Caminó hasta la puerta principal seguida de una apurada Carol que apenas podía correr con sus inmensos tacones.
–Sólo vamos a preguntar. ¿De acuerdo hijo? –le preguntó en lo que esperaban que abrieran.
–Sí madre, no te preocupes.
La puerta se abrió y Liam actuó rápidamente, llevó sus manos al chaleco que tenía debajo de la chaqueta y sacó su arma, con la cual le apuntó en la cabeza.
–¡Al suelo! –vociferó.
El forense reaccionó levantando ambas manos, estaba tan pálido y asustado que parecía que estaba a punto de sufrir un ataque al corazón.
–¿Qué está pasando? –pidió asustado.
–¡Liam por favor!
El siguió apuntándole, cuando entraron en la casa cerró con el talón de su bota y siguió puesto en su objetivo.
–¡Te he dicho que al suelo, escoria!
Steve salió corriendo hacia el comedor y se encerró en él, aquello le hizo verlo todo rojo. Iba a hacerse una chaqueta con el pellejo de aquel malnacido. Caminó hacía allí pistola en mano sin dejar de apuntar hacia delante.
Su madre lo tomó por un brazo, su rostro mostraba el dolor que una madre nunca debía mostrar.
–Por favor cariño.
–Sé lo que hago. –se limitó a contestarle.
Enfurecido, pegó un puntapié a la puerta del comedor y la arrancó de sus propias bisagras. El forense estaba resguardado inútilmente detrás del sofá. Fue hacia él.
Muerto de miedo, Steven comenzó a gatear para huir de Liam, pero no se lo permitió. Le pisó la espalda inmovilizándolo contra el suelo y le puso el arma en la cabeza, dejando que notara la caricia del arma mortal.
–¿Dónde está mi hermana pedazo de mierda?
–Los modales Liam.–regañó su madre.
Entornó los ojos y reformuló la pregunta.
–Vale, dime, pedazo de mierda, dónde está mi hermana. Por favor.
Miró a su madre esperando aprobación, ella le asintió y eso le dio luz verde para continuar con el interrogatorio.
–No sé de qué me hablas. ¡Tengo derechos!
Liam, al ver que el forense trataba de levantarse volvió a pisarle y tirarlo contra el suelo.
–¡Quieto ahí o disparo! –exclamó.
–Esto que estáis haciendo es ilegal ¿lo sabéis?
Pero la denuncia no prosperaría con los hilos que estaba dispuesto a mover, si aquel hombre tenía algo que ver con la desaparición de Lisel.
–¡Céntrate! Mujer blanca, metro sesenta, morena, ojos oscuros. Quedasteis para cenar hace dos noches. Se llama Lisel.
Steve asintió con la cabeza y dijo con sorpresa:
–¿Esa? Me dejó tirada la muy desagradecida en el restaurante sin dignarse a pagar su parte de la cuenta.
–¡Mientes! ¿Dónde está?
El pobre hombre negó con la cabeza y contestó:
–¡No lo sé! Me dijo que tenía que ir al baño y no volvió. Me dejó tirado ¿vale?
–Levántalo. –ordenó Carol.
Liam, con el brazo libre, le tomó de un brazo y lo levantó. Carol, feroz, se puso ante Steve y lo fulminó con la mirada. Era una madre preocupada y eso la convertía en una mujer peligrosa y capaz de cualquier cosa.
–¿Dónde está mi hija? –su pregunta fue lenta, poniendo énfasis a cada una de las sílabas.
–Os lo he dicho, me dejó tirado.
Con la mano derecha abofeteó al forense, el cual se quejó y la miró sorprendido.
–¡Carol! ¡Me conoces! No le haría daño a nadie y mucho menos a tu hija.
–Mi hija lleva desaparecida desde esa noche, lleva dos días sin aparecer. Estoy desesperada.
Steve se puso en su lugar y asintió. Quiso librarse del rottweiler que le seguía apuntando con el arma y no fue capaz. Lo fulminó con la mirada y, éste, finalmente lo soltó. Se recolocó el traje y volvió de nuevo a Carol.
–Os ayudaré a encontrarla, haré unas llamadas.
–Gracias querido no sabes lo preocupada que estoy.
–Me hago una idea, debe ser terrible. –el forense actuaba como si toda la demostración de fuerza de Liam no hubiera ocurrido nunca, de echo, era como sino existiera en la habitación.
–Miente.
Carol regañó con una mirada a su hijo y le sonrió cariñosamente al forense.
–Perdona a mi hijo, es de formación profesional. Es SEAL y no puede evitar ese choque de testosterona. Espero que puedas perdonarlo.
No lo creía, había restregado al pomposo forense por el suelo como si de una mopa se tratara.
–Llamaré a unos colegas que me den toda la información posible. –se acercó a una cajón del mueble del comedor y sacó un trozo de papel con un bolígrafo. En él apuntó su número de teléfono y todas sus redes sociales para luego dárselo a Carol.
Esta lo tomó y lo guardó cariñosamente en su sujetador.
–Gracias querido, te lo voy a agradecer eternamente.
–Mantenme informado.
Ambos se fueron hacia la puerta de salida, Liam miró la puerta, la levantó y la apoyó en la pared. No pensaba disculparse con aquel idiota. Como mucho que le pasara la factura, él ya se pensaría si pagarla o no.
–Nos llamamos. Gracias amor. –sonrió Carol.
–Suerte.
Liam quiso volver a tomar su arma y volarse los sesos. Camino al coche no podía pensar salvo en la actitud de la loca de su madre. ¿Cómo había sido capaz? Él no podía dormir desde la desaparición de Lisel que no podía centrarse en nada. Necesitaba encontrarla y olvidar aquella pesadilla.
Condujo salvajemente hasta casa de su madre en silencio, no pensaba decirle nada. En aquellos momentos era mejor estar callado a hablar y estropearlo.
Carol miró hacia su casa y luego hacia su hijo.
–Dime lo que quieras decirme.
–No. –gruñó enfadado.
–Lo he hecho por ti.
Liam entornó los ojos y se apoyó unos segundos sobre el volante.
–¡Claro! ¡Lo de querer tirártelo es por mi!
–Liam lo que has hecho es ilegal. Podrías ir a la cárcel. Sólo he querido ayudarte.
–¿Jodiendo con un forense?
Ambos quedaron en silencio, no se querían decir palabras hirientes.
–Encuentra a mi hija, te lo ruego. No me importa lo que hagas pero encuentra a tu hermana.
–Eso haré.

Y era una promesa solemne.


11 comentarios:

  1. Oooohhh que chulo, no pude dejar de reírme con Carol y esas salidas. Muy intenso. Me encantó el capítulo preciosa. Con ganas de más.

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  2. Muy corto!!!! Pero que bueno. Ha quedado genial. Besos.

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  3. Ese Liam levanta pasiones! Pobres los dos buscando a Lisel y ella muy lejos de allí.

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  4. Carol es genial, Liam es muy protector de Lisel y aqui se va a liar gorda jajajaja

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  5. Wow! Este Liam la lía parda... que genial! Y Carol loca lo quisimos... y el forense... que mal trago ha pasado... quiero leer más

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  6. He dicho ya que me encanta Liam?? Por qué no lo mandas al mundo donde está Lisel?? Sería ya la bomba jajajajaja Deseando leer más :D

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  7. Ay madre como se las gasta Liam jajajajaa que me da, este también tendría que viajar al pasado con Lisel, estaría genial ver lo que haria

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  8. Qué bueno!!! Vaya con Liam qué caracter, jajajaja. Yo quiero que él y la madre acaben en el pasado con Lisel

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  9. Jajajajaja jajajajaja...esa mujer no pierde oportunidad!!!..
    Y el hermano protector y bruto me encanta... Jajajajaja jolines tenía que haber echo más a ese forense..
    Genial capítulo

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Gracias por comentar.