miércoles, 26 de octubre de 2016

Conquístame si puedes: Capítulo 8

Capítulo 8:

Lisel no podía quitarse de la cabeza a las bestias, en pocas horas de diferencia había visto dos. Pero, de alguna forma fue como su fueran una, ambas poseían los mismos ojos azules. Seguramente el dragón podía optar esa forma o tal vez deliraba.
En aquel lugar parecía que todo era posible. Su cabeza iba a explotar, era como si todos aquellos acontecimientos la estuvieran atropellando y no se sentía capaz de respirar. Notó dolor en el pecho y cómo su respiración comenzaba a acelerarse y supo que trataba de un ataque de ansiedad. No podía ni moverse, se colocó en posición fetal en la cama y trató de calmare.
Era imposible, estaba fuera de casa, en un lugar que no conocía de nada… su respiración era una vil traicionera que a pesar de tomar muchas bocanadas sentía como si no llegara a sus pulmones.
Unos brazos la abrazaron, ella ni siquiera fue capaz de pelear o tratar de ver de quien se trataba, estaba a punto de desmayarse y sólo se centraba en poder respirar. Aquella persona la tomó de la cintura y la abrazó por la espalda. El olor era varonil pero no temió porque fuera a violarla. Se dejó acompañar al mismo tiempo que lloraba de pura vergüenza.
–Tranquila. Respira conmigo.
Su voz era fuerte y ronca, puramente varonil y excitante.
Trató de seguir los pasos de aquel desconocido, se sintió absurda, estaba ahí teniendo un ataque de ansiedad al mismo tiempo que lloraba como un bebé. Eso le produjo más ansiedad y provocó que todo empeorara.
–Calma muchacha. Esto pasará, va a mejorar pero tienes que respirar conmigo.
Lisel trató de decir que no podía pero las palabras no le salieron.
–Inspira suavemente… espira lentamente.
Y aquello se convirtió en un mantra que le ayudó a empezar a mantener el control de sus emociones y a esconderlas bajo llave.
–Puedes hacerlo.
Las respiraciones se empezaron a suavizar y un fuerte cansancio comenzó a caer pesadamente sobre ella.
El desconocido la ayudó a tumbarse boca abajo en la cama y, justo después, una piel la tapó. Entrar en calor le produjo mucho más sueño, era como sino pudiera escapar a él, como si estuviera decidido a que no se escapara de aquello.
Y él ¿le haría daño?
–No pelees contra eso, necesitas dormir unas horas.
–No puedo. ­–era patética, volvía a sentir las mejillas húmedas y eso únicamente significaba que volvía a llorar.
La cruda realidad era que estaba muerta de miedo. Terriblemente asustada.
–Yo cuidaré de ti.
–¿Y quién me cuidará de ti?
Notó como se movía, ya no había tanto contacto entre ellos pero seguía acariciándole los cabellos. Eso hizo que los párpados pesaran más que su voluntad y, pronto, comenzó a dormirse. Era como si no tuviera escapatoria y decidió rendirse a ello.
–Liam, ven a buscarme.

***

Lisel echó mano atrás y no notó nada, buscó en la cama y aquel hombre se había esfumado. La había abandonado en alguna hora en lo que ella dormía. No supo entender la razón pero eso le dolió, fue como si la hubiera dejado tirada. Aunque, tenía otra manera de verlo, tal vez es que empezaba a estar demasiado loca y él había sido producto de su imaginación. Sea como fuere no iba a obtener respuesta en la cama.
Se levantó y salió de sus aposentos, fuera el silencio había dejado de existir. Aquel castillo estaba lleno de vida y sus gentes resonaban fuertemente.
Caminó por los pasillos tratando de ubicarse y pronto descubrió que no sabía bien a dónde la dirigían sus pasos. No sabía qué hora era, ni si se trataba de la mañana o la noche, pero el sueño reparador la había ayudado a encontrarse mucho mejor.
Ahora, tenía una misión, encontrar a la reina y hacerle todas las preguntas pertinentes sobre su situación. De paso iba a preguntar por el dragón y la bestia.
–Decidme que estáis perdida y os ayudo. –la voz de Thorn la hizo sonreír.
Estaba unos pocos metros más allá de ella y la hizo inmensamente feliz, al fin había encontrado a alguien “conocido” en aquel lugar. Acortó la distancia que les separaba a toda prisa y lo abrazó.
–Vaya, muchacha qué efusividad.
Lisel notó lo que hacía en ese precios instante y se separó a tanta velocidad que estuvo a pocos instantes de caer al suelo.
–No hace falta que os separéis, yo estoy muy cómodo.
–En mi mundo no abrazamos a todo el mundo pero somos algo más abiertos que aquí.
Únicamente esperaba que Thorn no lo malinterpretara.
–No te preocupes. –dijo yendo a un tono más coloquial y confiable. –Yo también soy cariñoso, tengo dos preciosas damas como testigo. Ha sido una noche muy intensa.
No supo bien la razón pero se sonrojó, saber que había estado pasando la noche con dos mujeres le hizo sentir rara a su lado. Ella no buscaba el contacto íntimo con él, sin embargo, se sentía cómoda a su lado como si fueran grandes amigos.
–¿Desayunas?
Así que estaban por la mañana, eso significaba que había dormido desde el medio día anterior. Eran muchas horas y no tenía ni idea de cómo ha podido estar en la cama tantas horas sin despertarse siquiera.
–¿Te encuentras bien? –Thorn notó que estaba sorprendida.
–Sí, disculpa. –le regaló una sonrisa y continuó– Estaba descubriendo que he dormido casi un día entero.
El príncipe se rio sonoramente, ambos arrancaron a andar hacia el comedor, estaba segura que podía comerse un caballo si la situación se terciaba.
–Entré a despertarte unas cuantas veces pero mi madre me pidió que te dejara descansar. No has dormido en los pocos días que llevas aquí.
Días… y aún no había sido capaz de volver a casa. Eso la entristeció, no esperaba ofender a nadie pero no tenía intención de quedarse allí más tiempo del necesario. Esperaba encontrar pronto una solución o, al menos, iba a pelear duro con por conseguirlo.
–¿Sabéis dónde está vuestra madre?
Thorn comenzó a ver sus intenciones y trató de escurrir el bulto como pudo. Le explicó miles de tareas que ella no entendió y palabras complicadas para acabar explicando que la reina Hellen estaba ocupada y no la recibiría ese día, o tal vez ninguno.
–Voy a buscarla me ayudes o no. –amenazó Lisel.
–Primero vamos a comer.
–¿Y contestaréis a mis preguntas?
Él asintió y matizó su respuesta.
–Al menos lo que yo sepa.
Lisel comenzó a maquinar una lista de preguntas para comenzar a preguntar todo lo que necesitaba saber y todo se borró cuando entraron en el comedor y Lotha servía la comida. Sintió la imperiosa necesidad de meter algo en el estómago, en aquel justo momento no sabía ni cómo se llamaba.
–Ya sabía que la comida te haría bien.
Thorn la tomó de la mano y la llevó junto a la cocinera.
­–Lothita mía, corazón precioso te presento a Lisel. Será una invitada especial unos días y espero que la alimentes como se merece. Con tus manitas y tus recetas seguro que pronto la haremos sentir como en casa.
Las palabras del príncipe se le atascaron en la garganta, fueron como una puñalada en el pecho. Todos esperaban que se quedara allí mucho más tiempo del que ella pensaba. Sabía que la habían invocado para casarse con el príncipe pero arrancarla de su vida era demasiado cruel.
–¿No voy a poder volver?
–Querida señorita, un placer conocerla. ­­–la cocinera se presentó y ella inclinó la cabeza a modo de cortesía.
–Encantada.
Lotha llenó un generoso plato y se lo entregó junto a una sonrisa dulce que hizo que ella se sintiera mucho mejor. Aquella generosidad ante una persona extraña la conmovió.
–Sois muy amable.
–Visitadme en la cocina cada vez que tengáis hambre. No permitiré que una invitada se sienta hambrienta.
Antes de poder decir nada, la cocinera se marchó a seguir trayendo platos de la cocina.
–Bien, pues vamos a comer. –comentó Thorn tomando otro plato de comida y alguna fruta.
–No me has contestado… ¿no voy a poder volver?
Lo siguió hasta tomar asiento, él cabeceaba una respuesta y todo lo que tardaba en contestar presagió su respuesta, una que no dolió por que viniera de él sino por el significado que tenía. Era como si toda su vida cambiara para siempre. Aquello no eran unas vacaciones sino un lugar del cuál no sabía si iba a ser capaz de escapar.
–Yo no lo sé. No conozco el poder de las brujas. Tal vez sea posible.
Él vio la tristeza de sus ojos y, sin que nadie lo viera, le tomó una mano debajo de la mesa. En aquellos tiempos vigilaban cualquier movimiento y lo poco que sabía de la época medieval es que los contactos eran una invitación carnal. Si alguien veía al príncipe tomándola de la mano seguramente dirían que es su nueva amante.
–No he dicho que no volverás. Te doy mi promesa de que lo intentaré.
Y eso servía mucho más que cualquier cosa.

***

Camino a la habitación vislumbró la figura de la reina y corrió hacia ella. No tenía demasiado claro las formas con las que tenía que dirigirse a ella pero estaba segura de que iba a ser lo más educada posible.
–¡Majestad! –exclamó cuando vio que se metía en sus aposentos.
La reina Hellen dio un respingo y giró hasta encararla.
–Siento haberla asustado, no era mi intención.
–No te preocupes muchacha. Es sólo que no esperaba a nadie.
La sonrisa amable de la reina le hizo sentir bien, era una mujer dulce y hermosa. Su porte era el de la realeza. Y sus ropas increíblemente hermosas, sus ojos verdes hacían juego con una piedra preciosa que colgaba de su cuello. Era una mujer elegante y dulce. Como la madre que siempre había querido.
Recordó la suya y una punzada de dolor le golpeó el corazón. A pesar de todo la extrañaba.
–Me gustaría hablar con vos. La verdad es que tenemos temas que tratar.
La cara de la reina se desencajó, ella ya sabía los temas que tenían que abordar y eso le hizo temer. Sin embargo, asintió y pidió que la acompañara.
No fueron demasiado lejos, caminaron unos pocos metros y entraron en una gran habitación lleno de telares a medio hacer. Lisel se fijó en ellos, eran exquisitos y muy complicados de hacer. Los dibujos eran tan intrincados que no supo cómo era capaz que en aquella época sin medios como en su mundo eran capaces de hacerlos.
–Aquí estaremos tranquilas. Vengo a este lugar a hacer mis labores.
Entonces ¿aquello era obra de la reina? ¡Qué manos tenía!
La instó a tomar asiento en una enorme silla, Lisel obedeció, no tenía muy claro qué preguntar. Era como si, de pronto, se hubiera quedado en blanco.
–Ahora no sé… –estaba mortalmente nerviosa y eso le hizo sentirse estúpida.
–Calma muchacha, estáis empalideciendo. Tal vez debería llamar a la sanadora…
–¡NO! –gritó sin pretenderlo, luego se sonrojó y bajó la cabeza en lo que se disculpaba. Ella tenía modales y no pensaba hacerlo mal.
La reina no se lo tuvo en cuenta y rio, algo que relajó el ambiente notablemente.
–He buscado a mis tres brujas, están trabajando con libros antiguos para hacerte volver a tu hogar.
Y la primera bomba cayó sobre ella, no había habido necesidad de preguntar que ella misma ya le había respondido una de las preguntas importantes.
–¿Usted cree que podré volver?
El rostro de Hellen se lo dijo todo, no.
–No lo sé. Sinceramente y si de mí dependiera enmendaría mi error y te devolvería sin pensarlo. Pero a veces la magia es complicada. No me han dado demasiadas garantías.
Lisel se hundió en la silla, la simple idea de no regresar era algo que no se le había pasado por la cabeza ni de casualidad. Era algo que no podía permitir, debía haber algo, lo que fuera.
–No te puedo dar garantías pero las tengo trabajando para hallar una solución.
La creyó, aquella mujer era sincera con sus palabras. Aunque no tuviera la solución que ella tanto necesitaba.
–Yo sólo quería que mi hijo se casara y fuera feliz. Las fuerzas de mi esposo Henry menguan y debíamos buscar un buen sucesor al trono. Esperaba encontrar una pretendienta que lo amara tal y como es. Pero no esperaba que mi deseo te arrancara de tu tiempo y tu familia.
Aquella mujer sufría tanto que se le encogió el corazón. La pobre reina se arrepentía de lo ocurrido y a ella ya le servía.
–Todos temen a su hijo, me gustaría saber el por qué.
Aquello fue peor que una bofetada, la reina quedó más blanca que la leche. Obvio que amaba a su hijo pero había algo que le envolvía demasiado misterioso.
–Él no es como Thorn.
De echo nadie lo era.
–Es más serio, una persona muy reservada. Posee cicatrices que le hacen parecer algo más feroz de lo que es. Ha tenido una vida muy difícil y miento si digo que no me alegra tenerte aquí. No os obligo a conocerlo pero que un hechizo os trajera a mi reino significa que hay una posibilidad de que sea feliz. Mi corazón de madre está con mis hijos y mi máximo deseo es verlos felices. –hizo una pausa y continuó– Por supuesto, trataré por todos los medios devolveros a vuestro tiempo y hogar. Pero os pido que hasta entonces deis una oportunidad a este castillo. Tenemos mucho que aprender la una de la otra.
Lisel comprendió las palabras de aquella mujer, eran las palabras de una madre que deseaba lo mejor para sus hijos.
–Trataré de adaptarme en la medida de lo posible.
La reina Hellen sonrió.
–Lo primero que haré será traeros ropas apropiadas. Vestida así llamáis mucho más la atención. Y después os presentaré a Aldara y Maira. Dos buenas mujeres que te enseñarán lo que necesites para ser una más.

Aquello la abrumó, no supo si había dicho que sí demasiado pronto.  


16 comentarios:

  1. Quien será el que le abrazaba en la cama?? Yo me inclino por una persona. Me encanta!!!!

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  2. Jajajajaja..
    El ya la esta cuidandoooo desde la oscuridad ... Que bonito..

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  3. Jajajajaja..
    El ya la esta cuidandoooo desde la oscuridad ... Que bonito..

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  4. Que manía con cambiarle la ropa, yo le hubiese soltado a bocajarro lo del dragón. jajajajajajaja.
    Pero me gusta.
    Queremos más.
    Besos

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  5. Muy bonito chiqui, con ganas de más 😘

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  6. Aidan Aidan hala bin hala Ban hala bin Bon bam Aidan Aidan y nadie más!! Jajajaja que bien ya se han conocido pero Lisel no lo sabe.... Como seguirá deseando leerlo

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  7. Me encanta por donde está yendo la historia....

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  8. Me encanta por donde está yendo la historia....

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  9. Espectacular. Me ha gustado mucho. Y quien es el? Como la cuida y eso... y me encanta la reina... es genial... a saber más

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  10. Pero cómo pueden pasar tantas cosas en un solo capítulo?!
    La historia es fantástica, los personajes son increíbles y la pobre Lisel da una penita… aunque no es la única porque la reina está hecha polvo por haberla apartado de su familia y de todo lo que conoce.
    Ahora, los momentazos que más me gustaron fueron cuando ese “desconocido” la abraza, logra que se tranquilice y se quede dormida (madre mía, Lisel debe ser una santa porque anda que iba a ser yo la que se quedara sopa con semejante muchachote al lado! Y ni ataque de ansiedad ni nada) y, luego, cof, cof, para variar, Thorn. Este chico es lo más de lo más, la carcajada que me eché cuando dijo que había pasado la noche con dos mujeres (es que no tiene remedio, ni control. Majo: no te llega con ir de una en una?!) aunque después muestra ese lado tierno que tiene, al consolarla y la animarla, si claro, es que es un encanto.
    Oh, cada vez me gusta más esta historia, es fabulosa!!

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  11. Ayyy!!! Que lindo ese momento de calmarla!!! La reina es un amor por qué será?? jajajajaja Me puedo imaginar lo que se vendrá en el siguiente capi no?? Jajajajaja

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  12. Quien será el que le abrazaba en la cama?? Yo me inclino por una persona. Me encanta!!!!

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  13. Me encanta, quiero más, va a ser una relación explosiva.

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  14. Me encanta!! ¿Quién será el que la abrazará en la cama? Yo me decanto por Aidan. Sigo leyendo.

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  15. Estoy pensando muy seriamente que Thorn fue el que abrazo a Lisel... No sr pero me da la impresió que Thorn se esta enamorando de ella... Que nervioa!!!

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Gracias por comentar en el blog.