miércoles, 9 de noviembre de 2016

Conquístame si puedes: Capítulo 12 (2º parte)

Despertó en un bruma de pensamientos y acontecimientos la asaltaron con fuerza, se semiincorporó y unos brazos la obligaron a volver a la posición inicial. Obedeció por falta de fuerzas y respiró profundamente, estaba todo tan extraño…
–¿Lisel?
Thorn.
Su vista comenzó a ajustarse, y pudo ver al pobre hombre sentado en su cama y mortalmente preocupado. Casi tubo q reprimir una carcajada de la tensión que sintió que se respiraba en el ambiente.
–Hola príncipe. –le dijo bromeando.
–Déjate de formalismos. ¿Estás bien?
Lisel se tocó el cuerpo y consideró si algo le dolía, la realidad era que se sentía completa, no había ningún rasguño en ella.
–Estoy perfecta.
–¿Seguro?
Aquella pregunta le hizo reír, él estaba tan preocupado que casi podía sentirlo latir, como si su corazón estuviera fuera de su pecho y sonara fuertemente. Asintió con la cabeza y mirando más allá vio que Naylea y Aidan estaban allí.
–Quiero explicarte algo Lisel, lo que viste fue…
Lisel interrumpió a Thorn y señaló a Aidan.
–Él me lanzó por la ventana y el dragón me salvó.
Todos en la habitación se tensaron, era tan palpable que pensó que iba a ser capaz de cortarla con un cuchillo y desmoronar todo aquello. Todos temían a ese gran animal que únicamente la había salvado.
–¿Lo viste llegar?
–No, recuerdo caer y de pronto me estaba sujetando.
Tuvo la sensación que los tres iban a desmayarse allí mismo, estaba cansada de tantos misterios. Aquel ser no era el monstruo que pensaban.
–¿Por qué lo preguntas? ¿Le habéis hecho daño?
Se incorporó de la cama y esta vez fue Naylea quien suavemente la tomó de los hombros y la tumbó de nuevo, la muchacha no pudo más que suspirar cansada de que no pudiera ni levantar la cabeza de la cama.
–Está bien, se marchó en cuanto estuviste a salvo.
Eso le quitó un peso de encima.
–Espero que puedas perdonarme.
La voz de Aidan despertó en ella cada recoveco de su cuerpo, era como si toda ella vibrara al son de sus palabras. Era tan serio que imponía, como un gran guerrero, fuerte y letal. Aquel hombre era peligroso.
–Fue culpa mía.
No contestó, giró sobre sus talones y salió de los aposentos, aquello la dejó impactada. Sabía que era de pocas palabras pero le hubiera gustado tratarlo un poco más. Se sentía demasiado culpable con todo lo que había ocurrido.
–Yo también espero que puedas perdonarme. –Thorn era tan dulce que tuvo ganas de abrazarlo.
–Gracias.
Era pura sinceridad, de alguna forma él se había visto en la obligación de defender su honor. Eso le hacía ser una persona maravillosa, pero esperaba no tener que meterse en medio de una pelea nunca jamás.
–No vuelvas a hacerlo.
–Jamás. –juró-
y ahora tocaba que ella se disculpara.
–Espero que me perdonéis vosotros a mí, no he sabido gestionar todo lo ocurrido.
–No sé de que me hablas. ¿Y tú Thorn? Yo no tengo constancia de nada de las últimas horas. Es como si hubiera estado durmiendo todo ese tiempo.
Thorn levantó una mano y sonrió golpeándose la cabeza.
–Cabeza loca que no te acuerdas de nada.
Lisel sonrió agradecida, ambos eran muy buenas personas que estaban llenando los huecos vacíos de su soledad. Esta vez, se levantó sin que nadie se lo impidiera y tomó a ambos hermanos en un cálido abrazo.
–Si vuelvo no voy a olvidarlos jamás.
–Y si te quedas tú y yo tal vez podemos… uhmm jugar a algo.
Se separó del príncipe saltando como un resorte, su pícara sonrisa hizo que echara la cabeza había atrás y reírse a carcajada llena. No dudaba de q se lo había dicho de verdad pero él era un hombre con el que no pensaba cruzar la línea.
–Déjalo, tienes demasiadas mujeres en el reino para ser amantes. Nosotros podemos ser amigos.
–Bien, seremos grandes amigos.
Sí, ellos eran dos grandes personas.

***

Debía asistir a clase, Naylea le había dicho que esa tarde iba a conocer a Maira. Tenía ganas de aprender algo más de aquel lugar pero había un tema que la reconcomía por dentro. Era como si en su pecho se hubiera instalado una conciencia traicionera y le estuviera provocando un nudo en el estómago.
Dejó que sus pasos la guiaran hasta donde quería llegar. Todo había sido demasiado frío y habían quedado demasiadas cosas por decirse. No podía hacer como si nada hubiera ocurrido y olvidarlo.
Estaba ante la puerta oscura, la que estaba ante los aposentos de Aidan y su corazón no dejaba de latir con fuerza. Posó los dedos suavemente en la puerta y llamó, pasados unos segundos nadie contestó.
–¿Príncipe Aidan? ¿Puedo entrar?
Trató de abrir la puerta pero estaba cerrada, lo que indicaba que estaba dentro porque era donde estaba el enorme pestillo.
–Vale, ya lo pillo… –acarició el trozo de madera con pena.
No sabía exactamente qué hacer, ni lo políticamente correcto en casos así.
–Lo siento. No podía dejármelo dentro. Siento que por mi culpa tu hermano y tú os pelearais. Me siento muy culpable. –bajó la cabeza avergonzada y siguió hablando- Sí, tú me tiraste por la ventana pero quiero que sepas que no te guardo rencor. No te mortifiques por eso, por suerte el dragón me salvó. Fue culpa mía todo lo ocurrido, sino hubiera llorado como una estúpida nada hubiera ocurrido. Todo fue un beso tonto ¿no?
El silencio le dejó claro que no quería saber de ella. Aquello le dolió mucho más de lo que hubiera calculado, se llevó la mano al pecho tratando de detener la punzada de dolor que sentía en aquellos momentos y suspiró.
–Lo siento, Aidan.
Y se marchó caminando lentamente por el pasillo, esperó que la puerta se abriera, que le dijera algo agradable y que no había pasado nada pero todo eso solo fue un producto de su imaginación. Él seguramente la odiaba por lo que había ocurrida y eso, de algún modo, dolía.
Siguió caminando, como sino importara hacia donde se dirigía, sabía que tenía clase pero en aquellos momentos no tenía fuerzas ni ganas. Había provocado que dos príncipes se golpearan el uno al otro por ella. Puede que Thorn la hubiera perdonado pero estaba claro que Aidan no iba a hacerlo.
Y lo sentía.
–Si me oyes bestia, creo que te equivocaste salvándome.

***

Aidan escuchó detenidamente las palabras de Lisel tras su puerta, estaba apoyado en la madera como si las palabras de aquella mujer acariciaran su espalda. No pudo decirle nada, ella debía alejarse del monstruo que podía llegar a ser. Por suerte no le había visto transformarse en dragón, su secreto estaba a salvo pero ¿cuánto tiempo?
Todo el mundo se alejaba de él por buenos motivos. Era un monstruo encerrado en el cuerpo de un hombre hecho pedazos.
No merecía piedad ninguna.
Se dejó caer al suelo deslizando su espalda por la puerta hasta sentarse,  Lisel se había ido y el esfuerzo de no salir tras ella lo dejó exhausto.
De pronto los dolores se tornaron insoportables, la bestia exigía salir y quería sangre. Notaba su ira, su rabia hirviendo por sus venas hasta convertirlo en peligroso.
–No mates a nadie inocente.
Suplicó antes de dejar de ser humano.




11 comentarios:

  1. Oooohhhh muy emotivos todo y desgarrador. Muchos sentimientos, pobre Aidan, que tierna Lisel y que tiernos Thorn y Naylea. Muy chulo reina. Nanit.

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  2. Menudo esfuerzo tiene que hacer Aidan por no salir corriendo detrás de ella,cuanto amor habrá entre estos dos,me encanta.

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  3. Pobre Lisel, por suerte el dragón la salvó de algo peor. Que pena que se sientan tan culpables

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  4. Jooeeee.... Aidan tendría que abrirse un poco más, y pobre Lisel tiene que ser muy duro estar tan desubicada, no saber bien lo que tiene que hacer o que debe hacer. esperemos que se vaya tranquilizando a medida que vaya pasando el tiempo

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  5. Impactante, con mucho dolor y Aidan sufriendo... quiero saber más

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  6. Esos hermanoz son la bomba... Me encantan ambos, solo que mi temor es que entre ellos este creciendo un amor intenso por Lisel y haya una intensa pelea...

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  7. Pobrecito Aidan, cuanto sufrimiento en su vida. Necesita a Lisel en ella ya. Me encanta, quiero mas

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  8. ohhh, pobre Aidan, me da mucha pena lo mal que lo pasa. Y Lisel la pobre también lo pasa mal, ainsss. Me encantan Thorn y Naylea

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  9. Pobres protas! Cada cual con su sufrimiento. Thorn u Naylea que buenos son. Me gusta mucho. Sigue así.

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  10. Wow una historia bastante intensa .. me gusta ...veremos que las pasará!

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  11. Ay, qué penita dan!!
    Me gustó muchísimo la segunda parte del cap, lo preocupado que estaba Thorn, que se pidieran disculpas y que ella se riera con los coqueteos de ese Casanova, pero después… cuando habla con Aidan a través de la puerta y se marcha sin abrirle… snif, pobrecita mía! Y el dragón venga a tocar las narices otra vez… es que no puede dejar tranquilo a Aidan ni un segundo!?

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