Conquístame si puedes: Capitulo 12 (parte 1)

noviembre 08, 2016 Lighling Tucker 12 Comments

Capítulo 12:

Naylea no sabía bien qué hacer, la mujer que sostenía era como un espejo roto y los pedazos se esparcían sobre su vestido y el suelo. Los llantos eran desgarradores, eran los de alguien que había traspasado un umbral lo suficientemente profundo como para quedar herida.
Y la comprendía.
Estaba lejos de casa, con cada nuevo día las posibilidades de volver se veían mermadas casi por completo. Estaba lidiando con las pocas esperanzas de volver más el hecho de que aquel mundo era totalmente extraño para ella.
No dijo nada, simplemente la acompañó en su llanto, abrazándola y acunando su cuerpo. A veces no hacía falta hablar para mostrar que estaba a su lado. Solo había que esperar a que todo pasara, a que ese vacío en el pecho se acabara de vaciar y las lágrimas se secaran.
La puerta de sus aposentos se abrió abruptamente sin que Lisel lo notara. Naylea vio entrar a un muy preocupado Thorn que las contempló completamente desconcertado. Cerró para evitar que nadie mirara y se acercó a ella.
–¿Qué ha ocurrido?
–Nada, hermano, necesita un momento para sí misma.
Pero él no se creyó ni una palabra, se arrodilló ante Lisel y buscó su rostro para acunarlo. Ella reaccionó al verlo abrazándose a él a modo de refugio. Thorn había sido el primero en protegerla al llegar a ese mundo extraño, el que le había enseñado el reino.
Tal vez y de un modo extrañamente fraternal, él se estaba convirtiendo en su protector.
–Cuéntame que ocurre… por favor. –pidió besando su coronilla.
Lisel comenzaba a calmarse.
–No voy a volver a casa. No veo cómo puede ocurrir algo así, un día estar en una cita y al momento siguiente en un gran castillo. Me habéis invocado para Aidan pero no… él no… él es… –la joven hablaba muy deprisa, como si tratara de explicar todos los pensamientos que abarcaban su cabeza a la vez.
–¿Aidan te ha hecho algo? –la voz de Thorn se tornó oscura, un cambio que no le gustó nada a Naylea.
–Está confusa y cansada, podríamos dejar que descanse y luego ir a ver a las brujas para ver los avances.
Pero ellos parecieron no escucharla, su hermano seguía centrado en las palabras de Lisel como si fueran la única cosa que sonaba en todo el castillo.
–Yo entré en su habitación, juro que no sabía que era la suya. 
–¿Te dañó?
Su hermano comenzó a revisar el cuerpo de la joven hasta que ella lo tomó de ambas manos y negó con la cabeza.
–No, no me hizo daño alguno.
–Entonces ¿qué ha ocurrido?
Lisel se secó las lágrimas y miró a Naylea, en ellos había una súplica, no sabía cómo salir de aquel embrollo sin que se liara más. La princesa asintió con la cabeza, llegados a ese punto era mejor explicarlo todo o Thorn perdería los papeles. Ella estaría allí para ayudar.
–Nos besemos… –dijo con vergüenza.
–¿Y eso te hace llorar? No creo que haya tenido ese efecto en una mujer jamás.
Una pequeña risa se escapó de los labios de Lisel haciendo que el ambiente se relajara un poco. Al menos ya era posible respirar.
–Al final me apartó y me gritó que saliera de su cuarto… su voz era… tan poco humana. No sé, es una estupidez pero sentí que estaba en peligro.
Thorn no contestó, acariciaba las manos de Lisel seriamente, era como si pensara en todo lo que acababa de escuchar. Tras unos segundos levantó una mano y la besó cortésmente, Naylea miró la escena tratando de entender qué estaba ocurriendo en la mente de su hermano y sólo supo que lo siguiente en acontecer iba a ser mucho peor.
Se levantó y caminó hasta la puerta, salió sin despedirse y ambas mujeres se temieron lo peor. Se miraron unos segundos para luego levantarse y salir corriendo tras un Thorn que comenzaba a gritar el nombre de su hermano por el pasillo.
–¡AIDAN!
Entró en los aposentos del primogénito y antes de cerrar la puerta Naylea la interceptó, se coló en su interior y fue a dejar a Lisel fuera. Ella la detuvo tratando de abrir para poder entrar y Naylea negó con la cabeza.
–Es mejor que esperes.
–No, Naylea.
La puerta se cerró y echó el pestillo.
Lisel quiso entrar, golpeó la puerta con fuerza y rabia pero no se movió, al final, golpeó con ambas palmas de las manos la madera.
–¡Naylea, Thorn! ¡Dejadle, por favor!
Pero poco sabía ella de la batalla que se acababa de declarar en aquellos aposentos. Naylea giró sobre sus talones y se encontró con un Thorn dispuesto a encarar a Aidan sin miedo.
–¿Qué te crees que haces?
–No sé de que me hablas Thorn.
Pero este no escuchó, se lanzó en pos de su hermano y le sestó un puñetazo certero en la mandíbula. Aidan se destabilizó y se agarró a la pared para no caer al suelo, cuando se giró hacia Thorn se agarraba la zona golpeada y sus ojos ya no eran humanos. La bestia comenzaba a surgir.
–No me importa si la bestia sale a defenderte, pienso pelear con ella si hace falta. Defiéndete como un hombre en vez de escudarte tras ella.
–¡Parad los dos! –Naylea no se atrevió a acercarse a ellos pero sabía que debía detenerles.
–¿Qué te ocurre hermano?
Aidan estaba desconcertado.
Pero Thorn no se lo explicó, se lanzó sobre él y cuando quiso atacarlo Aidan le sostuvo el puño y lo lanzó contra la pared empujándolo fuertemente.
–La besas y le haces daño. ¿Te das cuenta de lo que provocas en los demás?
Las piezas del puzle comenzaron a encajar pero, aún así, era como si su hermano mayor necesitara más explicaciones para entender lo que ocurría.
–No la dañé físicamente.
–Entonces, ¿las únicas heridas que dañan son las físicas?
Negó con la cabeza.
–La has asustado, estaba tan … -se negó a acabar la frase- Sino quieres nada con ella no te acerques. Pero no debes hacerle daño.
–Thorn yo no…
Nada importó, su hermano se lanzó sobre Aidan y ambos comenzaron una lucha de golpes encarnizada.
Naylea gritó el nombre de ambos pero se negaron a escuchar. Tras unos desesperados segundos decidió abrir la puerta a la única persona que pensaba que sería capaz de detenerles a ambos.
Lisel entró en tromba a la habitación, le hicieron falta unos segundos para comprender lo que estaba ocurriendo pero, cuando lo supo, salió corriendo hacia aquellos dos hombros. Primero quiso tomar a Thorn de un brazo pero únicamente recibió un empujón que la tiró al suelo.
–¡Parad por favor! ¡Os lo ruego! –gritó alzándose.
Entonces, consiguió colarse entre los cuerpos de aquellos dos hombres y posar las palmas de las manos en el pecho de Thorn. Bajo ellas notó el latir frenético de su corazón y, durante unas fracciones de segundos, lo miró a los ojos. Él debía comprender que eso no era necesario, que era absurdo pelearse por un beso truncado.
–Lisel, yo.. –Thorn estaba avergonzado.
Pero en el frenesí de la pelea, Aidan seguía en pos de atacar a Thorn, sin darse cuenta del cuerpo femenino, la empujó con fuerza haciéndola chocar con la ventana. El cristal cedió tras su espalda y notó, con horror, como su cuerpo se precipitaba al vacío.
Extendió ambos brazos intentando agarrarse a algo pero únicamente encontró aire, con un grito de terror cayó torre abajo.
Ambos hombres se detuvieron al momento y corrieron a ayudarla.
–¡LISEL! –el grito de Thorn fue desgarrador.
–¡Aparta! –la voz de Aidan no fue nada humana, sino un gruñido de un ser que acababa de despertar.
Saltó sorteando a su hermano y se transformó en el aire en dragón. Una bestia que se lanzó en picado por los aires para llegar hasta Lisel. Con toda su velocidad, tomó a la pobre mujer entre sus garras y la abrazó aterrizando pesadamente en el suelo. El golpe fue contundente y se levantó una gran barrera de humo a su alrededor.
Cuando se hubo disipado Aidan miró a Lisel, levantó una de sus alas, con la que la había protegido y comprobó que había perdido el conocimiento. Miró hacia arriba y Thorn apoyaba la frente en el marco de la ventana.

¿Qué acababa de ocurrir?

12 comentarios:

  1. Ohhhhh. Estoy sin palabras. Precioso el final

    ResponderEliminar
  2. ohhhhh, qué intenso!! qué interesante!! quiero más!!!

    ResponderEliminar
  3. Hay mi madre!!!!
    Casi la matan!!!..
    Esos dos cavernícolas..
    Dios que capítulo más tenso.

    ResponderEliminar
  4. Pobre Lisel, yo la comprendo. :(
    Thorn a veces me pone tensa. (No penséis mal)
    Pobre Aidan, que culpa tendrá.
    Quiero un trío, quiero un trío... ¿Si lo pido en alto lo harás? jajajajajaja. A thorn le pega Lisel, dejame a mí a Aidan.
    Pobre Aidan. :(
    Los mato a los dos.
    Pobre Lisel, pobre Aidan y pobre quien se interponga entre ellos.
    ¿YA? Que cortito.

    ResponderEliminar
  5. 😱 ¡OMG! Pero que bueno nena. Te has salido, I ❤️ it. 😘

    ResponderEliminar
  6. Pero cómo lo dejas así por Dios!!!! En serio... te como!!! Me ha encantado, muy emocionante, pero quiero más... quiero no, exijo más!! Jajajajajajajaja

    ResponderEliminar
  7. Dios... es impresionante, espectacular... intenso... mas yo quiero y quiero más

    ResponderEliminar
  8. Ohhhhhh que romántico, quiero masssssss aquí se prevee una pelea mmayor entre hermanos. Bravo.

    ResponderEliminar
  9. Qué bárbaro! Es una pasada de capítulo, pero lo tenías que dejar ahí?! Oh, me encanta!!!

    ResponderEliminar
  10. Ohhhhh!!! Que bien Aidan siente algo por Lisel 💝 💝 💝 💝 💝 aunque el no lo sabe jajajajaa.... Pobre Thorn me da pena para una chica que le gusta y ella no le hace caso

    ResponderEliminar
  11. Seran brutos que casi la dejan hecha papilla!!! Me encanta es todo muy intenso

    ResponderEliminar

Gracias por comentar.