Conquístame si puedes: Capítulo 13

17:00
Antes de nada, para la gente que sólo me sigue por el blog debo pedir disculpas por la tardanza. Si quieres formar parte del grupo donde se desarrolla la novela busca en Facebook "Las Maravillas de Lighling Tucker" y participa en las encuestas. 
Y ahora ya a todos los lectores que me dais una oportunidad: Gracias. 

Capítulo 13:


Thorn entró en el comedor dispuesto a comer algo, las últimas horas habían resultado ser agotadoras. Cierta dama había disfrutado de su compañía, ahora, marchaba de nuevo a su hogar con su devoto marido y él seguía su vida.
El plato que llevaba en las manos lo dejó en la mesa y se sentó dispuesto a comer, había ido a Lotha a pedirle algo de pan y un poco de queso. No iba a aguantar a la hora de comer y tenía demasiados cosas que hacer.
Llevaba un par de bocados cuando Aidan entró haciendo que todos los presentes, salvo su hermano, salieran de allí. No podían estar más equivocados, aquella era la forma más suave y menos peligrosa de las tres que contenían ese cuerpo.
No supo si le afectó puesto que el rostro de Aidan se mantuvo estoico e impasible con aquel gesto. En aquellos años se había endurecido en muchos aspectos, el principal era en la coraza que había construido a su alrededor.
Sonriente, Thor levantó el plato invitándolo a comer, éste aceptó y se sentó a su lado.
­–Eres el alma de las fiestas.
Aidan sonrió mientras negaba con la cabeza.
–Sí, soy el bufón de la corte.
–No, déjame los chistes a mí.
Ambos comieron y hablaron de temas tan variados y banales que parecían dos amigos sin verse en mucho tiempo. Y así era, su hermano había salido de la reclusión obligatoria que se había autoimpuesto. Extrañaba momentos así.
–La pelea que tuvimos, yo… –Thorn sabía que debía disculparse.
–No importa, tenías razón. Y, por suerte, no resultó herida.
Y siguió comiendo un pedazo de pan, así era como solucionaban los problemas, comiendo y apenas hablando de ello. En parte, no era una buena solución pero pocas palabras bastaban en aquel caso, ambos lo sentían.
–Pronto llegarán las pretendientas… –susurró Aidan.
Thorn dejó el queso y el cuchillo sobre el plato, asintió y vio como sus ojos oscurecían. Aquello no le gustaba pero tampoco es que pudiera mentirle. Las princesas estaban a un par de días a caballo y serían alojadas en el castillo.
–Pronto harás mi sueño realidad.
Él lo miró de forma interrogante.
–Estar rodeado de mujeres y todaaas para ti.
Su hermano entornó los ojos, echó la cabeza hacia atrás y comenzó a reír a carcajada llena.
–¡No, no, no, no y no! –los gritos femeninos de alguien que conocía hizo que ambos se inclinaran un poco sobre sus asientos para mirar por la puerta.
Una muy desnuda Lisel bajaba a toda prisa huyendo de lo que parecía una manada de mujeres que venía a por su cabeza. La pobre mujer gritaba que “no” mientras lucía un corsé a medio atar.
Thorn le dio un sorbo al vaso de vino y decidió ver un poco más antes de intervenir.
Lisel, una vez estuvo abajo se escondió tras Marie y Bryana. La pobre monja no salía de su asombro con el atuendo de la muchacha y el ama de llaves no sabía dónde llevarse las manos.
Era muy divertido.
A su retaguardia, estaban Naylea y la reina Hellen, su madre, cargaba un pesado vestido entre sus manos, uno que Lisel no tenía intención de ponerse.
–No pienso ponerme ese espantoso vestido. –señaló ella a la reina advirtiéndola.
–No puedes ir vestida como un hombre. –regañó Hellen.
Thorn enarcó una ceja ante aquellas palabras, no es que aquella mujer fuera vestida como un varón. Iba con unos calzones muy ligeros de ropa que apenas cubría sus nalgas y un corsé abierto.
–¿Y por qué no? No podemos cambiarle todas las costumbres. –explicó Naylea.
Ahí estaba moco de azúcar, su hermana pequeña y defensora de las causas perdidas. Pero estaba claro que aquella batalla no iba a ganarla a mucho que ambas lo desearan.
–Me niego, ese vestido es como una sala de torturas. –se señaló a sí misma y su desnudez y prosiguió: –No puedo respirar, acepto el vestido pero no el corsé ni el espantoso tutú que ponéis después.
La reina se tapó los ojos con una mano y se masajeó las sienes antes de poder contestar.
–De acuerdo, podemos hablarlo pero por favor vuelve a tus aposentos. Mis hijos podrían verte.
“Si vos supierais.” –pensó disfrutando de las vistas.
–Lo disfrutarían mucho. –comentó Naylea leyéndole el pensamiento.
La mirada gélida y terrible de su madre voló hacia su hija pequeña e hizo que esta bajara la mirada y cerrara la boca. Su madre a veces podía tener un carácter terrible.
–Mi señora. –Bryana comenzó a hablar en defensa de Lisel. –Tal vez un vestido ligero haría que la joven se sienta cómoda.
Y la pequeña guerrera señaló el corsé y negó con la cabeza al mismo tiempo que decía:
–Con esto me muero, no puedo.
–Respirar está sobrevalorado querida.
La voz de una nueva mujer hizo que Thorn se estirara un poco más para mirar sin ser visto. Una hermosa doncella bajaba las escaleras luciendo un espectacular vestido violeta y dorado, a juego con su capa. Tenía el caminar de la realeza y pronto supo de quién se trataba.
Su nombre era Sarah Coltain, procedía del reino vecino más cercano. Su belleza era conocido por todos, muchos hombres la habían cortejado inútilmente. Sus largos cabellos castaños descansaban sobre sus hombros y su rostro era el de una pequeña ninfa. Thorn recordaba los ojos color caramelo y aquellos labios gruesos rojizos, no había tenido el placer de saborearlos pero tal vez algún día…
Sarah llegó hasta Lisel realmente divertida con la escena. Ella, en cambio, contestó realmente trastornada:
–¿Sobrevalorado? Llevo diez minutos aquí dentro y es como si mis costillas se hubieran marchado hacia mi espalda.
Tanto Sarah como Naylea rieron a carcajadas, al parecer, parecían entender lo que Lisel trataba de decir.
–De acuerdo, te quitaremos el corsé pero vuelve a tu habitación. –se apresuró la reina.
Pero la muchacha no parecía convencida y negó con la cabeza antes de llevarse las manos a su atuendo y tirar de él hasta lograr sacárselo por la cabeza. Las vistas mejoraban por momentos, ahora, la preciosa Lisel llevaba un diminuta prenda que cubría sus senos y otra su trasero. Unas vistas dignas de un paraíso.
–Y la pretendienta número uno me gusta mucho. –susurró Thorn.
Aidan no pudo más que gruñir, cosa que viniendo de su hermano era mucho. Seguro que tanto él como la bestia estaban estupefactos.
Sarah señaló la prenda de los pechos y preguntó:
–¿Y eso te parece normal?
–¿Normal? Esto es la revolución, te los junta y te los sube hasta las amígdalas si quieres. Te los deja bonitos sin sufrir esa tortura que usáis.
Todas las mujeres de la sala quedaron en silencio.
Thorn se levantó.
–Bien, hermano, voy a echarle una mano a esa señorita antes de que el resto de mujeres la incluyan en el menú de la noche.
Y, acto seguido, salió del comedor uniéndose a ellas. El rostro de su madre fue todo un poema, como si verle fuera un shock demasiado para ella. La vio respirar profundamente y hacerle gestos con la mano de que debía marcharse.
Pero no iba a perderse la fiesta y mucho menos las vistas, llegó caminando hasta Lisel y se colocó a su lado. Al verle ella sonrió.
–¡Oh, Thorn! Pon algo de cordura, diles que no tengo que llevar este corsé. –y se lo dio haciendo que él quedara con aquella prenda en sus manos sin saber bien qué hacer o qué decir.
Pocas veces había perdido el habla de tal forma, pero la vista de sus pechos casi desnudos estaba haciendo que cierta parte de su anatomía se alegrara de verla.
–¿Te comió la lengua el gato, querido Thorn? –preguntó Sarah mordazmente.
Ambos se conocían desde niños y ella sabía perfectamente en qué estaba pensando en aquellos momentos.
–Tal vez, es un placer verte Sarah. Imagino que te han hecho llamar.
Lisel miró a ambos tratando de entender de qué hablaban.
Thorn sonrió y miró a la hermosa mujer.
–Es Sarah Coltain, princesa del reino de Arzare. Mi padre hizo llamar a diferentes mujeres a casarse con el primogénito de la familia y adivino que es una de las pretendientas.
Aquella mujer asintió con pesar.
–Adivináis bien mi señor, me han enviado para pretender a vuestro hermano. Aunque creo que no tengo nada que hacer, por el camino me han contado historias increíbles sobre una mujer llegada de tierras extrañas, invocada para ser la esposa ideal de Aidan.
Lisel quiso correr, lo vio en sus ojos, era demasiada información para asimilar. Quiso disculparse pero antes de hacerlo un golpe certero en su nuca le hizo pegar un respingo.
–¡Moco de azúcar! –gritó sorprendido.
–Lisel aún no lo sabía, podías ser más delicado. –se quejó ella.
Sarah pareció compadecer a aquella mujer, se quitó la capa y tapó su desnudez con ella.
–Podemos hablar cuando esté instalada. Tengo mucho que contarte.
–No quiero saber nada, volveré a mi casa en cuanto pueda.
Y ella no se sorprendió, lo que significaba que sabía que estaba al tanto de que las brujas estaban tratando de encontrar la forma de revertir el hechizo. Lamentablemente no parecía posible hasta la fecha.
–No soy una enemiga. De verdad. –sonrió cálidamente Sarah.
–De acuerdo. –contestó una Lisel recelosa.
Antes de que nadie pudiera seguir hablando un veloz y fuerte Aidan cogió, por sorpresa, a Lisel y la cargó en su espalda. Acto seguido, marchó escaleras arriba con una mujer que no dejaba de soltar improperios.
–¡Aidan hijo, te lo ruego! –Hellen estaba a punto de morir de un ataque al corazón.
Pero su hermano se limitó a mirar hacia ellos y negar con la cabeza.
–No la dañaré. Si lo hago dejaré que Thorn me patee el culo.
–¡Te tomo la palabra! –gritó Thorn mortalmente preocupado.




13 comentarios:

  1. Ya estamos, Thorn y su hambre, nunca para de comer.
    jo pobre Aidan, que todo el mundo se vaya... desgraciados. :(
    Pobres pretendientas
    Ea, si es que yo tampoco me lo pondría. Ese momento de desnuda....
    Esa Nay!!! (Se merece una ola)

    No me gusta Sarah! ya lo he dicho.
    Ahí está la fiera de Lisel.
    Que momento, te gusta liarla parda!!!
    Vaya, vaya, no sabía yo que aidan la rescatara. Pero en el fondo la quiere.
    Me ha gustado el capitulo, ¿para cuando has dicho el siguiente?
    Besos.

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  2. jajajajajaja, me ha encantado este capítulo, qué risas!! buenísimo!!

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  3. Mmmmm entre Sarah y Trhorn algo hay por ahí..... jajajaja me a gustado el capu.... bastante entretenido... jejeje creo que hay un personaje por ahí que está celoso.... jejeje

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  4. La escena del corsé!!!! Me encantó en serio jajajaja. Me encanta Sarah, y Thorn... bueno, Thorn es Thorn, pero Aidan... ayyys!!! Me tiene loquita!!! :P

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  5. Ole, una de las pretendientas ya está en el castillo, genial, esto se pone cada vez más interesante!
    Es muy divertido que alguien conozca tan bien a Thorn y la escena de Lisel negándose a poner el vestido... es mortal! No pude contener las carcajadas, fue imposible, ja, ja. Y ese final... wow, fantástico!
    Enhorabuena Tania

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  6. Como me he reído, me ha gustado mucho el capítulo de hoy. Y el final, espectacular

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  7. Jajajajaja muy chulo chiqui, te quedó genial, que ganas de saber que hará Aidan, aya que bonito... que desconoce llevo cada vez con lo de moco de azúcar jajaja ;)

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  8. Perfecto Aidan al rescate, me encanta, quiero masssss

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  9. Estoy con Ester no me gusta Sarah!!! Pero creo que va a dar mucho juego.... Se ve temita entre Thorn y Sarah. Una ola por Aidan que por fin ha cogido el toro por los cuernos

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  10. Arriba Lisel! Y Sarah, ni me gusta un pelo, muy retorcida pero dará mucho juego. Y Aidan es un genio, un crack. Se la llevo él... tengo ganas de saber que va a hacer... me tiene loca Aidan...

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  11. Ohhhhh no nos puedes dejar así! Que ganas de ver lo que pasa arriba!

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  12. Jajajajaja...esta escena me recuerda a algo...
    Aidan esta celosoooo.. ti tiri tiri...
    Unas nueva amiga para lisel ?
    Un capítulo genial.

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