Conquístame si puedes: Capítulo 15

noviembre 22, 2016 Lighling Tucker 12 Comments

Capítulo 15:

En cuestión de cuatro días habían llegado seis pretendientas para Aidan. Todas de grandes títulos, princesas, varonesas y todas las “-esas” que conocía. Había tenido el “placer” de conocerlas a todas, ellas, tan hermosas, le habían recordado que ella era la mujer que había sido invocada. Que tal vez no hacían nada allí porque el destino se había sellado con su presencia.
Pero lo mejor eran las que le habían insinuado que ella era un estorbo, que no importaba quien fuera que iban a seguir en su meta de conquistar al príncipe. Podían empacharse con él si querían, ella únicamente deseaba que encontraran pronto un hechizo que la hiciera regresar a su casa y olvidarse de aquello.
Salió fuera del Castillo, necesitaba respirar, con la llegada de las mujeres “esas” el ambiente del lugar se había convertido en irrespirable, apenas era incapaz de salir de salir de sus aposentos para cruzarse con una afortunada.
No comprendían que no jugaba en ese juego, que ella no deseaba ser reina.
–Te veo un poco preocupada. –la voz de Thorn le provocó un respingo.
El muy bellaco sonreía ampliamente a la par que se acercaba a ella.
–Casi me matas del susto.
–No era mi intención.
Su voz se tornó melosa, aquel hombre no se cansaba de sus bravuconerías.
–Seguro. –comentó entornando los ojos.
Thorn captó al momento su estado de ánimo y se tornó el hombre que ella necesitaba que fuera, no necesitaba el galán que todas querían. El hombre que todas buscaban llevar a la cama sino un amigo fiel, uno con el que pudiera hablar de forma tranquila.
–El ambiente del Castillo es tan asfixiante como un corsé. –explicó ella sin poder encontrar otra similitud comprensible.
El príncipe rio levemente antes de volver a quedar serio.
–Sí, estas fiestas son abrumadoras.
Lisel no pudo más que enarcar una ceja y sonreír pícaramente:
–Lo dices como si todo esto no jugara en tu beneficio.
–¿Por qué dices eso?
Sabía que no era tonta, estaba siendo muy observadora con todo lo que le envolvía, las “esas” venían acompañadas de sus doncellas, todas hermosas y dispuestas a entregar un rato de placer al príncipe apuesto que Thorn era.
–Estás rodeado de mujeres todo el día. Te he visto cortejarlas. No te das un respiro.
Él quedó levemente en shock antes de arrancar a reír a carcajada llena. Tras unos instantes, volvió a mirarla y le estrechó la mano derecha.
–A pesar de esas mujeres os tengo en gran estima.
Aquello era el colmo, se apartó de él y lo apuntó con un dedo absolutamente acusatorio. No podía creerse lo que Thorn estaba intentando decir.
–¿Crees que estoy celosa?
–¿Por qué sino dirías esto?
 ¡Un disparate! Aquel príncipe estaba loco de atar.
–Tú popularidad con las mujeres te ha chamuscado el cerebro. Si crees que lo que siento son celos vas muy equivocado.
–Claaaarroooo. –canturreó él haciendo que Lisel lo fulminara con la mirada.
Aquella noche iban a cenar príncipe a la barbacoa.
–Es indudable que a base de verme has caído en mis redes.
–¡Oh sí! Por supuesto hermoso príncipe, tomadme y hacerme gozar hasta desfallecer. –dijo teatralmente ella fingiendo caer rendida a sus pies y sentándose en el suelo, cerca de sus pies.
–Mi señora, me alagáis, pero no puedo prometeros amor eterno.
No pudo aguantar la risa, ambos sabían que nada de aquello era cierto. Que todo era una broma entre buenos amigos, extrañamente entre ellos estaba creciendo una gran amistad. Al final, volver a casa iba a ser doloroso.
Lo vio sentarse a su lado y mirarla a los ojos.
–Yo también voy a extrañarte.
–¡Oh, Thorn! –exclamó ella antes de lanzarse sobre él abrazándolo.
Ya no era teatro, ya no era fingido, se trataba de ella en toda se expresión. Aquella situación estaba resultando difícil y si algún día lograba llegar a casa deseaba que Thorn fuera feliz. No podía negar que lo iba a extrañar y que, de algún modo, esperaba saber de él.
–Esto es muy difícil. –confesó.
–Lo sé pero shh, no se lo digas a nadie. Todos van a ver a la Lisel fuerte que eres. No importa lo difícil que sea, disfruta el momento. Vive, sé feliz, baila y vive tu estancia aquí. Y cuando vuelvas a casa haz lo mismo, la vida está para disfrutarla. Yo siempre voy a recordarte y espero que, entu retorno a tu hogar, seas inmensamente feliz.
¡Oh sí! Aquel hombre era un peluche. Gracias a él se propuso no volver a llorar nunca jamás. Nadie vería más sus lágrimas porque iba a disfrutar su llegada y estancia en el Castillo. Al fin y al cabo nadie tenía la oportunidad de vivir la aventura que ella estaba viviendo.
–Eres un gran amigo.
–Amante, te has equivocado de palabra.
–Thorn…
–Tenía que probarlo.
Sin duda, era único y diferente a todos los demás.
–Algún día te enamorarás y sufrirás.
–No me quieras tanto querida.
Tarde. Ya tenía un hueco en su corazón con su nombre y temía que el sentimiento era recíproco.

***

Mirabella bufó sonoramente. No podía seguir ni un minuto más. Llevaban demasiado tiempo probando un dichoso hechizo que no funcionaba, parecía imposible que Lisel pudiera retornarla a su casa.
–Señoras, vamos a dejarlo estar un rato. –estaba decepcionada.
–No funciona nada. –gruñó Morgana.
La pequeña Carolain, la cual comía un dulce, se acercó a su madre y tiró de la falda para recibir la atención.
–Mamá ella no puede volver porque ya está en casa.
Morgana se arrodilló a su altura y le acarició las mejillas.
–Cariño, su familia no está aquí. Ella desea volver.
–Pero no puede ser mami.
Mirabella y Alice se miraron, aquella pequeña era mucho más intuitiva que todas. Iba a ser una bruja poderosa.
–¿Por qué no puede ser, cariño?
–Porque está en casa. Es el alma gemela de Aidan, tienen que estar juntos. Es su casa.
Y el silencio las abrazó, finalmente, Morgana besó a su niña en la frente y le pidió que fuera a jugar con su hermana. Era mejor dejarlo estar, tomarse un descanso, leer algún libro antiguo y tratar de hacer algún hechizo nuevo.
–Esto empieza a ser agotador. –comentó Alice.
–Sí y mi pequeña tiene tan claro que no va a regresar que no sé por qué seguimos con esto.
Mirabella no pudo contenerse y explicó:
–Porque se lo debemos, mientras quiera volver estamos obligadas a hacerlo. Tal vez no lo consigamos y, tal vez, se enamore del príncipe pero hasta que no ocurre nada de eso seguiremos.
Alice asentía mientras ella hablaba. Estaban de acuerdo que debían seguir intentándolo. Tal vez la reina se lo pidiera pero ellas también tenían su parte de culpa.
–Está bien señoras. Tengo que irme. –explicó.
Morgana sonrió, sabía muy bien a dónde se dirigía y lo que iba a hacer.
–Espero que te diviertas.
Alice miró de forma interrogativa y le explicó lo que iba a hacer. Había accedido a tener unas “aprendices”. Siempre había disfrutado enseñando a la gente, le gustaba ser maestra. No todas las personas del mundo podían ser brujas pero sí tener un poco de magia. Y ella ayudaba a que esa particularidad brillara.
–Seguro que va a ser divertido. ­–sonrió Alice.

***

La reina Hellen estaba acabándose el té que estaba tomando con su gran amiga Luna. Era lo único que agradecía de que las pretendientas de su hijo Aidan estuvieran allí, su amiga era la madre de Sarah y había decidido acompañar a su pequeña en aquella travesía.
–Aún recuerdo cuando corríamos ambas por el Castillo. –comentó Luna.
Sí, ambas habían nacido en el mismo reino de Eneor pero su amiga vivía en el reino vecino porque se había casado con el Rey. Su historia de amor había sido una gran aventura, había conocido al rey viudo y sólo, estaba tan hundido en su pena que parecía una alma en pena. Al final, había visto a Luna y habían conectado al instante.
Pocos meses después celebraron una gran boda y el nacimiento de la dulce Sarah. Se alegraba por su amiga, era tan feliz junto a ese hombre que no le podía haber deseado nada mejor.
–Sí, hemos pasado buenos ratos juntas. –confesó Hellen.
–Sinceramente, antes de partir ya sabíamos lo de Lisel pero hicimos el viaje igualmente.
La reina no la comprendió. Frunció el ceño y esperó una explicación.
–Era una excusa para verte y estar un tiempo juntas. Ya le expliqué a Sarah que seguramente no habría nada que hacer con el príncipe pero que viajaríamos igualmente. Disfruto volviendo a casa.
Ambas eran grandes amigas y la distancia las había obligado a tener que verse muy poco. Pero esos días iban a disfrutarlo todo lo que pudieran. Eso hizo que recordara una cosa, iba a ser genial si Luna accedía.
Se levantó rápidamente y luciendo una gran sonrisa le tendió la mano.
–Vamos a divertirnos un poco, como en los viejos tiempos.
Luna no se lo pensó, tendió la mano a su amiga y se dejó llevar. A su lado grandes aventuras podían pasar.

***

Mirabella estaba bajo las escaleras, todas sus nuevas alumnas estaban entusiasmadas con poder aprender. Había reunido a la dama Aldara, a la cocinera Lotha y a la profesora Maira como brujas principiantes. Todas rebosaban energía y entusiasmo.
–Señoras, espero que hayan venido con ganas de aprender.
Todas asintieron.
Antes de poder comenzar, la reina Hellen apareció acompañada con la reina Luna y venían tan sonrientes que Mirabella supo al instante lo que le iban a pedir.
–Espero no importunaros Mirabella pero me preguntaba si podíamos ser alumnas también.
Ella, tras una pequeña reverencia asintió con la cabeza.
–Por supuesto miladys. Son bienvenidas.
Y la clase comenzaba, con un rápido hechizo hizo aparecer unas varitas, con un leve chasquido de dedos los objetos aparecieron en las manos de sus alumnas. Todas estaban bocabiertas con sus poderes y eso que se trataba de algo sencillo.
–Bien. Deben saber que no todas las mujeres del mundo pueden ser brujas. Pero sí que todas poseemos un poco de magia en nuestro interior. Así pues, vamos a tratar de sacarlo a la luz. –Mirabella se paseaba por delante de ellas al mismo tiempo que se explicaba.
–Las varitas facilitarán que vuestros poderes salgan de la forma adecuada de vuestro cuerpo. Pero debo decir que sólo las tendréis mientras estemos en clase, la magia sin control puede resultar peligrosa.
Todas estaban tan calladas y concentradas escuchando que Mirabella no pudo evitar reír y mirarlas con amor.
–Tenéis ganas ¿eh?
Las mujeres asintieron obedientemente. Iba a ser muy divertido.
–Trabajareis en grupos de dos grupos. Nuestra misión: adornar el Castillo para el gran baile. Todas vosotras utilizaréis vuestras varitas para dejar este lugar hermoso.
Se iba a celebrar un gran baile en honor a las pretendientas de Aidan. Todo iba a ser para darles la bienvenida y en honor al futuro Rey. Debía quedar increíble y ellas iban a encargarse de ello.

–Y ahora. Atendedme bien, vamos a aprender mucho.



12 comentarios:

  1. Pero que seria estoy!!!! Me ha encantado, maravillado y entusiasmado el capitulo. Muchas gracias por retratarme tan bien, ni que nos conocieramos de toda la vida!!!

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  2. Jajajajaja...
    Se me hace que aquí se va a armar la marimorena...
    Ya quiero saber que pasará.

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  3. Exquisito tentador e irresistible. Este Thorn no va a cambiar pero cada vez me gusta más... y esas brujas... son maravillosas...

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  4. Me ha encantado!! La conversación entre Thorn y Lisel buenísima, este Thorn no cambiará nunca, jajajajaja. Deseando saber de la que vamos a liar en el castillo

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  5. Thorn uff! Que no todas caen atus pies jajajaja! buen capi... la que van a armar esas aprendices...

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  6. Está genial preciosa, me encantó y me hiciste reír con mi día nefasto y todo 😘

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  7. A ver voy por partes y espero por el bien de mi móvil que no se borre.
    Thorn en el fondo la empieza a querer como una hermana aunque ses tan bufón que intente ligarsela.
    Las brujas lo conseguirán o no. Estoy con la pequeña Caroline.
    Me encanta la reina Hellen y su amiga.
    Yo quería ser bruja también. Jooo. Me ha gustado este capítulo. Muy interesante.
    Besos.

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  8. Me encanta y saber de que va la clase más, a ver la que lian entre todas.

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  9. Al igual que Leila, tras este día nefasto y de médicos, sebo decir que me has hecho reír mucho, me ha encantado, Thorn es un amor y estoy con la pequeña Caroline jajaja aprendices... miedo me da jajajaja

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  10. Ay madre la que se va a liar con tanta vatita mágica jajajaja y me gusta mucho que Thorn se haya comportado bien con Lisel y que le brinde su amistad y ayuda

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  11. Me gustó mucho, la camadería entre thorn y lisel me encantó, y las aprendidas miedito (del bueno) me dan.

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Gracias por comentar.