Conquístame si puedes: Capítulo 19

23:48
Capítulo 19:

Aidan sujetó fuertemente a Lisel cuando comenzó a notar que desfallecía, ver tan cerca de una de sus facetas bestia y tornarse humano le había impactado. La tomó en brazos y ella apoyó la cabeza en su pecho, respiraba agitadamente y sus ojos apenas permanecían abiertos.
—Eres Aidan… tú… —dijo titubeante.
—Sí, soy yo.
La llevó hasta sus aposentos, empujó la puerta y logró entrar para luego cerrarla. Estaba todo a oscuras, como a él le gustaba pero, tal vez, ella necesitara algo de luz. Se acercó hasta el camastro y la dejó encima lentamente. Poniendo sus labios sobre su frente no pudo evitar embriagarse con su aroma. ¿Qué le estaba ocurriendo?
Lisel se apoyó con ambas manos sobre su pecho y controló su respiración. Estaban tan cerca… tan juntos que de ser con otra persona se habría alejado inmediatamente. Su bestia solía removerse en su interior inquieta buscando salir, sangre y furia, como si todos tuvieran que estar a kilómetros de distancia. Pero con ella todo había cambiado, notaba a su dragón tranquilo y en paz, no luchaba por salir únicamente se mantenía a la espera.
—Yo… no sé qué decir. —se sinceró Lisel.
Aidan sonrió, era difícil descubrir que el hombre que tenía ante sí podía transformarse en una bestia salvaje.
Se separó y notó como la joven lo buscaba en la oscuridad, reprimió el impulso de volver a acercarse y fue a abrir las contraventanas para dejar la luz inundar la habitación.
Tardó un par de pestañeos acostumbrarse a la nueva iluminación y Lisel sintió lo mismo, se frotó los ojos y luego lo enfrentó. Ambos quedaron en silencio, Aidan por no asustarla y ella por no saber bien qué decir.
—Entonces… ¿puedes transformarte?
Aidan asintió y ella dejó casi sin respirar.
—¿Y es voluntariamente?
Caminó hasta el otro lado de la cama y se detuvo, no sabía si ella lo necesitaba lejos o cerca. Era como estar jugando a un juego peligroso y no sabía qué paso dar sin acabar herido. Ella, en cambio, gateó por la cama hasta quedar sentada cerca.
—No siempre. —contestó con dificultad y tragó saliva— La gran mayoría no, suele ser la bestia quien toma el control.
Lisel sentía la cabeza a punto de explotar, había visto una forma muy extraña a la que tenía en aquel momento ante sí y resultaba que eran la misma persona. Sin embargo, la bestia había sido amable con ella, la había salvado cuando la habían confundido con una intrusa en el castillo. No había buscado dañarla y eso debía significar algo.
—¿Eres peligroso?
—Tengo esa fama, a veces no he podido controlarme.
Se miraron a los ojos completamente en silencio, sus rostros mostraban sentimientos encontrados. En Aidan había miedo y tranquilidad y en Lisel una mezcla tan grande que era imposible de predecir sus siguientes palabras.
—A mí no me hiciste daño. Me defendiste la primera vez y esta te has hecho humano antes de llegar a más.
La sorpresa danzó en los ojos del príncipe, el cual la miraba con auténtica vehemencia. Ella no estaba juzgando como todo lo habían hecho a lo largo de los años, había buscado la parte buena de todo aquello.
Relajó la postura y se permitió tocar a Lisel, llevando la mano a su frente y acariciando la marca roja que le había provocado antes de lograr controlarse. No todo era bueno, también cometía faltas que Lisel había dejado pasar.  
—Te he golpeado.
—Y me has tratado con cariño.
Ambos sonrieron.
—No quería que te lastimaras cayendo al suelo.
Lisel acarició su mano y Aidan luchó por no apartarse, estaba tan acostumbrado a huir que le costaba permanecer allí.
—Sólo tú me has hecho daño, tu forma humana. Me hiciste llorar, no me escuchaste y no sabía qué ocurría. —tragó saliva intentando tragar le nudo que tenía en la garganta— Ahora te comprendo algo más.
Aidan se dejó caer con todo su peso sobre el colchón, sus rodillas apenas podían sostenerlo. Nunca había vivido tal reacción, esperaba gritos y salir huyendo de allí para no volver a cruzarse en su camino.
—Nadie puede comprenderlo.
Lisel suspiró y se llevó las manos a la cara, se frotó los ojos y se pellizcó el puente de la nariz.
—Debe ser difícil.
Aidan no pudo evitar ser brutalmente sincero:
—Mi vida se ha convertido en una pesadilla desde la primera transformación. Soy una bestia peligrosa y, tal vez, no ha sido buena idea traerte a mis aposentos.
Lisel miró a su alrededor, todo significaba algo, él la había protegido de su bestia cuando la había atacado y era un pobre hombre asustado de sí mismo sin poder tener derecho a una vida. ¿Cómo habría sido su infancia?
Su vida se resumía en estar recluido en estricta soledad y eso hizo que se le encogiera el corazón. Ahora comprendía los deseos de la Reina Hellen por hacer feliz a su hijo, aquel pobre hombre sufría una gran carga sobre sus hombros.
—Puedo irme si te hace sentir mejor. Imagino que la soledad te reconforta.
Ante el silencio que recibió en respuesta se levantó y deseó de corazón darle la paz que necesitaba. Cruzó media estancia cuando la voz profunda de aquel hombre provocó que se estremeciera.
—Tal vez no quiera seguir estando solo.
Sus ojos azules parecieron iluminarse mirándola tan profundamente que fue como si fuera capaz de ver en su interior.
¿Y ella qué quería?
No lo tenía claro pero decidió que tal vez debía dejar que las cosas fluyeran sin más, ya no quería dejar que su parte racional controlara su vida. No había tiempo, ni pasado, ni futuro, ni tampoco el deseo de reabrir su hogar.
—No sé si soy la mejor compañía. —se abrió de brazos y se sintió algo ridícula.
Aidan caminó lentamente hasta quedar ante ella, era tan alto que imponía y tan hermoso que no podía dejar de mirarlo.
—Eres la compañía que deseo.
Aquella mujer era una mujer increíble, sus ojos, su rostro y sus labios le hacían comportarse de forma distinta. Ya no era el mismo hombre que ella había visto por primera vez. No sólo había revolucionado el Castillo, también le había cambiado a él.
Tomó aire lentamente, llenando sus pulmones completamente y tratando de pensar en algo antes de poder actuar.
Lisel se acercó a él tan cerca que ambos podían sentir el aliento del otro. Acarició su pecho con lentitud, disfrutando del toque, dejando sus dedos bailar por los duros músculos de su abdomen.
¿Cómo no podía horrorizarse por las cicatrices? ¿Cómo podía ver más allá de todo aquello? Notó como se contraía y emitía un disimulado gruñido. Se apartó instintivamente y él la tomó de la muñeca con sumo cuidado.
—No, está bien. Está bajo control.
—¿No saldrá?
Su pregunta fue inocente, deseando que nadie rompiera aquel momento. Aidan negó con la cabeza y contestó:
—No, está en calma.
—Entonces yo…
Pensó que Lisel comenzaba a echarse atrás, a huir como tantos otros habían hecho. Era algo normal y su soledad se había convertido en un mayor amigo y enemigo al mismo tiempo. Deseaba estar solo y lo odiaba a partes iguales.
La bestia comenzó a removerse, su propio dolor la alimentaba y excitaba en busca de más. Y, cuando sintió que era el momento de dejarla salir Lisel acarició su mejilla, un simple toque que provocó que todo cambiara. La notó calmarse al momento y la sensación fue maravillosa, cerró los ojos y gimió en respuesta.
No sólo el toque era increíble sino que, además, era él mismo, sin seres extraños cerca.
—Quédate Lisel. —su voz sonó como una súplica y se sintió estúpido.
—Vuelve a decir mi nombre.
Frunció el ceño confuso pero obedeció al instante.
—Lisel.
—Me gusta como suena mi nombre con tu acento. Tienes una voz bonita.
Ella sí que lo era y no se daba cuenta.
—Ves bello lo que no lo es.
Lisel no se molestó en discutir, se puso de puntillas y depositó un delicado beso sobre sus labios. Aidan no supo contestar y ella se separó totalmente sonrojada, dio un paso atrás y tropezó estrepitosamente. Él la tomó en los brazos y luchó por librarse, algo que no consiguió.
—Déjame ir. Estar cerca de tuyo me perturba. Hago tonterías.
Y quiso salir de entremedio de aquellos brazos de acero pero no fue capaz. Se sentía totalmente humillada y quería salir de allí corriendo y ocultarse en su habitación hasta que regresara a su hogar.
—Lisel…
Su voz hormigueó en su oído y provocó que se detuviera en seco y lo mirara.
—¡¿Qué?! —preguntó enfadada.
—Hace demasiado tiempo que no estoy con una mujer. Fue mucho antes de mi transformación y no sé cómo actuar.
Se sintió idiota y deseó que la tierra la engullera y la escupiera lejos de aquel reino. No había reparado en todo el dolor que aquel hombre habría sufrido, nadie deseaba su compañía y no era de extrañar que no hubiera sentido contacto humano en años.
—Lo siento, de verdad que no lo pensé.
Aidan tomó sus labios con fuerza haciendo que ella girar hasta quedar en frente de él y agarrarse en sus hombros. Entreabrió los labios y sus lenguas, ansiosas de contacto, chocaron provocando que una corriente eléctrica los atravesara de los pies a la cabeza.
Lisel se agarró más fuertemente y Aidan lo aprovechó para tomarla por el trasero y levantarle los pies del suelo. Instintivamente, la joven enroscó ambas piernas en sus caderas y siguió besando a aquel hombre que le hacía perder el control.
No pudo evitar morderle el labio inferior a aquella mujer que había provocado que no pensara en las consecuencias. Ella gimió sonoramente, sus ojos brillaban con hambre y pasión, una que lo carbonizó allí mismo.
Sus labios impactaron con fuerza y dejó que un gruñido de triunfo hiciera retumbar su pecho. Lisel rió en su boca y saboreó a conciencia los recovecos de aquel beso tan profundo.
Al separarse ambos respiraban agitadamente y ella lucía un aspecto más que apetitoso con los labios hinchados por la pasión y un tono rojizo en sus mejillas. Estaba tan perdido en aquel momento que no supo más que decir:

—No te vayas.

13 comentarios:

  1. Ay que bonito por favor!!! Aidan es todo amor!!! <3 Lo amo!!! Y Lisel es adorable!!! Quiero más!!!

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  2. Wow que lindo capi... enserio me hiciste supirar al terminar de leerlo.... me encantó.... es una pareja hermosa... creo que la bestia ya encontró a su ama....

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Ay madre <3 que bonito!! Como me gusta esta pareja!!

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  5. Ooooh!!! Exquisito, tentador e irresistible. Por fin aleluya. Maravilloso, delicados. Me enamoró locamente

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  6. Aiiiinsssss que bonito!!!! Me encantan estos dos personajes!!!! Quiero más!!!

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  7. Que bonitoooooooo 😍😍😍❤ ¡No lo dejes así! Sigue! 😂😭😘

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  8. Me muero de amor!!!! Que preciosidad!! 😍😍😍😍

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  9. Guuuuuau. Pedazo capítulo. Te ha quedado genial. Soy fan de Lisel. Tiene el poder de calmar a la bestia. 👏

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  10. ohhhh qué bonito!!!! me encantan estos dos!!!

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  11. Aaahhh, se acaban de besar!!!! Y de qué forma, wow! Anda que habrá pasado mucho tiempo desde que el chico no está con una mujer pero… no se le olvidó, je, je.
    Qué tiernos son juntos, me encantan!! Sin duda, hacen una pareja ideal. Ay, si es que no sé ni qué decir, pero tengo una sonrisa boba en la cara que no creo que se me borre en lo que queda de día, ji, ji. Gracias, Tania!!

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  12. Me encantaaaaaa Aidan es un amor, me tienes enamorada de todos.

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